Herramientas de inversión|15 de septiembre de 2021

La técnica de inversión de Benjamin Graham, el mentor de Warren Buffett

Siguiendo la estrategia de Benjamin Graham, la cartera de inversión estará correctamente diversificada y podrá hacerle frente a la volatilidad del mercado.

Por Gonzalo Andrés Castillo

 

Benjamin Graham no solo es conocido por haber ejercido como mentor y profesor de Warren Buffett, el popular inversor a cargo de Berkshire Hathaway, sino también por haber sido la mente detrás de El inversor inteligente, uno de los mejores libros de finanzas e inversiones de todos los tiempos. En la obra, además de enseñar los principios de la inversión de valor o value investing, se recomienda una sencilla estrategia para principiantes que desean invertir en la bolsa de valores pero no saben cómo hacerlo.

 

La técnica de inversión de Benjamin Graham

El genio de las finanzas desarrolló en su libro que el inversor principiante e inexperto podría tener una cartera de inversión que esté dividida entre acciones ordinarias de alto nivel y obligaciones negociables o bonos de primera categoría.

 

Dependiendo del perfil del inversor, la inclinación hacia una clase de activo u otra podría variar, pero siempre se debería seguir una pauta: la proporción destinada a bonos nunca puede ser inferior al 25% ni superior al 75% y, a su vez, el porcentaje destinado a acciones tiene que ser necesariamente complementario.

 

La opción más sencilla para implementar este método consiste en dividir en partes iguales el portafolio, de manera que el inversor tenga un 50% de acciones y un 50% de bonos. En este caso, se debería rebalancear la cartera de inversión cuando el desequilibrio ronde el 5%.

 

Las claves de esta estrategia de inversión

El objetivo de esta técnica para invertir es diversificar de manera tal que una brusca variación de los precios de los activos no destruya por completo el capital del inversor. Evidentemente, el posible retorno obtenido también se reduciría, pero la ecuación riesgo-recompensa sería favorable.

 

También es importante tener en cuenta que las proporciones de acciones y bonos dependerán del contexto del mercado. Por ejemplo, si las tasas de interés son muy altas y el rendimiento de las acciones es muy bajo, entonces habría que tener más bonos en cartera. En contraposición, si las tasas son muy bajas y las acciones no paran de crecer (escenario actual), tener una mayor cantidad de activos de renta variable en cartera sería la mejor alternativa.