América|10 de junio de 2022

La inflación en Estados Unidos sube más de lo esperado en mayo y alcanza el 8,6% anual

Según los datos publicados por el Gobierno, se trata del mayor incremento en 40 años.

Por Francisco Cotti

 

La inflación en Estados Unidos vuelve a subir en mayo y la expectativa de que la presión inflacionaria se reduzca parece estar lejos. Según los datos publicados hoy por el Departamento de Trabajo, el índice de precios al consumidor se disparó un 8,6% respecto a 2021, el mayor aumento desde 1981.

 

Además, tras el modesto aumento del 0,3% del mes anterior, en mayo el IPC mensual creció 1% en relación con abril y se aleja de los pronósticos realizados por analistas, quienes esperaban que el máximo valor de inflación ya se haya visto meses anteriores.

 

Según los datos publicados, este aumento tiene su explicación principal en que la gasolina se disparó un 4,1% durante mayo, seguido por aumentos en el costo de los inmuebles, las tarifas aéreas y nuevamente, los vehículos usados.

 

Consecuencias de una inflación en aumento

Si bien los argentinos estamos acostumbrados a tener una inflación alta, estos datos no son para nada normales para las familias norteamericanas, quienes en poco tiempo se vieron obligadas a pagar mucho más por los alimentos, la gasolina y el alquiler, y reduciendo de esta forma su capacidad de ahorro o inversión.

 

Si bien el dato no es para nada prometedor, algunos analistas señalan que el indicador de inflación, índice de precios al consumo, podría caer por debajo del 7% para finales de año. Y en ese punto es donde existe una discusión acerca de si realmente esta presión inflacionaria no es más que un ajuste de precios relativos o es un crecimiento que llego para quedarse en el mediano plazo.

 

A su vez, estos datos han obligado a la Reserva Federal (Fed) a realizar una estrategia de subidas de tipos de interés bastante agresiva. Recordemos que ya hubo una suba de 0,5 PP en mayo, pero se esperan dos subas más de la misma magnitud en los próximos meses. Este aumento en la tasa provoca que el valor del dólar aumente y por consecuencia, también lo hacen los costes de los préstamos y créditos. La Reserva Federal espera enfriar el gasto y el crecimiento lo suficiente como para frenar la inflación, pero al mismo tiempo haciendo el intento de que la economía entre en recesión, lo que sería algo muy negativo para la economía global.

 

El problema radica principalmente en que parte de la inflación de Estados Unidos proviene de la suba de precios en los commodities, una presión que viene en aumento desde la crisis entre Rusia y Ucrania, lo que provoca una inercia difícil de frenar en el corto plazo y vuelven a ocurrir desequilibrios en los precios relativos. En principio, la fuerte demanda de bienes por parte de los estadounidenses que se quedaron atrapados en casa durante meses tras el paso del COVID provocó escasez y atascos en la cadena de suministro e hizo subir los precios de los coches, los muebles y los electrodomésticos. Pero ahora, la suba viene por el lado de los alimentos y la energía.