José Luis Daza apuesta al peso: ‘El peso fuerte llegó para quedarse’”

El viceministro de Economía salió a contestar a quienes advierten un atraso cambiario y defendió el esquema oficial en plena campaña, al tiempo que reclamó más reformas y apertura económica.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

El viceministro de Economía, José Luis Daza, se plantó en Córdoba frente a empresarios y economistas con un mensaje que no dejó lugar a dudas: el Gobierno no piensa en una devaluación brusca ni en tirar por la borda el esquema cambiario vigente. “Si yo fuera un empresario argentino, no apostaría a que un tipo de cambio más débil me va a salvar de mi situación. Tampoco apostaría a que la economía no va a seguir abriéndose”, lanzó en la Bolsa de Comercio local.

 

En medio del ruido electoral y de las discusiones sobre atraso cambiario, Daza insistió en que el “peso fuerte” llegó para quedarse. Con esa definición buscó ponerle paños fríos a las expectativas de quienes ven en un dólar más caro la única salida a la falta de competitividad.

 

El funcionario no se quedó solo en la cuestión monetaria. Marcó con claridad que el problema argentino “es mucho más profundo” y que va más allá de la política de tasas o del manejo del Banco Central. “La Argentina es la cuarta economía más cerrada del mundo. Es un país que no puede crecer, que es volátil”, advirtió, en línea con el diagnóstico de economistas que reclaman reformas estructurales de fondo.

 

Acompañado por el expresidente del Banco Central, Guido Sandleris, Daza sostuvo que el camino pasa por abrir la economía y animarse a invertir. “Para crecer tenemos que generar nuevas empresas, nuevas fábricas, nuevas oportunidades de trabajo”, remarcó. Y si bien reconoció que ya hubo una “cantidad importante de reformas”, aclaró que “la parte gruesa, la más importante, todavía no se hizo”.

Consultado sobre los riesgos de que la política monetaria restrictiva enfríe la actividad, el viceministro no lo negó. Pero al mismo tiempo fue categórico: si se avanza con las reformas que están pendientes, el costo de corto plazo se compensará con un salto en la inversión y un sendero de crecimiento más estable.

 

El discurso de Daza tiene dos lecturas. Por un lado, busca enviar una señal de calma en plena campaña, en un momento en el que el dólar vuelve a ser termómetro político. Por el otro, marca un rumbo: menos controles, más apertura y un esquema de bandas cambiarias que se sostiene como ancla de confianza.

 

El Gobierno apuesta a la paciencia: bancarse la tasa alta ahora para cosechar inversión después. El interrogante es si la política —y la calle— darán el margen suficiente para encarar esas reformas que el propio Daza reconoce como pendientes. El “peso fuerte” puede ser una bandera, pero su vigencia dependerá de que la economía real acompañe con crecimiento sostenido.

 

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