Trump va a la guerra con la Fed: Lisa Cook lo demanda por su despido

La gobernadora de la Reserva Federal fue removida por Donald Trump, pero respondió con una demanda que podría terminar en la Corte Suprema y reabrir un fallo histórico que protege la independencia de las agencias federales.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 0 horas

El choque entre la Casa Blanca y la Reserva Federal sumó un capítulo explosivo. Lisa Cook, una de las gobernadoras de la Fed, presentó una demanda contra Donald Trump tras recibir una carta en la que el presidente la notificaba de su despido por supuestas “declaraciones falsas” en acuerdos hipotecarios. Cook niega las acusaciones y busca que la Justicia frene la decisión hasta que el caso se resuelva.

 

La movida de Trump no es un detalle menor. Se trata de la primera vez en la historia que un presidente intenta destituir a un miembro de la Reserva Federal, un cargo que tiene mandato fijo de 14 años justamente para blindarlo de presiones políticas. Por eso, el caso podría terminar en la Corte Suprema y redefinir la independencia del banco central más influyente del planeta.

 

El antecedente clave es el fallo Humphrey’s Executor v. United States de 1935, que marcó la cancha: los miembros de agencias federales independientes solo pueden ser removidos por causas como “ineficiencia, negligencia o malversación”. Desde entonces, la jurisprudencia protegió a comisionados y gobernadores de la Fed de los vaivenes políticos. Pero en los últimos años, la Corte fue recortando ese paraguas en fallos que ampliaron el poder presidencial para echar funcionarios de otros organismos.

 

Expertos legales advierten que si la Corte Suprema decide darle la razón a Trump, el impacto puede ser mayúsculo. Lev Menand, profesor de derecho en Columbia, advirtió que incluso los jueces federales, que según la Constitución sirven “mientras tengan buena conducta”, podrían quedar expuestos a despidos arbitrarios si se rompe el precedente. Una jugada que sacudiría la arquitectura institucional de Estados Unidos.

La disputa también tiene un costado económico: la independencia de la Fed es considerada clave para sostener la estabilidad de los mercados y evitar que los ciclos políticos condicionen la política monetaria. Y, en paralelo, el futuro del presidente de la entidad, Jerome Powell, podría quedar en la cuerda floja si la Corte habilita despidos sin causa.

 

Por ahora, el primer round lo definirá un juez federal que debe resolver si suspende el despido de Cook mientras avanza el litigio. De ahí, todo apunta a que el caso subirá escalón tras escalón hasta llegar a la Corte Suprema, donde no solo se pondrá en juego el cargo de una gobernadora de la Fed, sino también el equilibrio de poderes en Estados Unidos.

 

El intento de Trump marca un desafío institucional de alto voltaje: nunca antes un presidente había buscado correr a un gobernador de la Fed. Si logra avanzar, el poder político se metería de lleno en el corazón de la política monetaria, un terreno que históricamente se mantuvo independiente.

 

El dilema ahora es si la Corte Suprema decide sostener la tradición de casi 90 años o si habilita un giro que pondría en jaque la autonomía de los organismos independientes. La pulseada de Cook contra Trump no es solo un litigio personal: es una batalla que puede redibujar el mapa de poderes en Washington y condicionar el rumbo económico global.

 

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