Fallo YPF: el lunes se sabrá si Preska acepta apelación a la Argentina

La jueza de Nueva York decidirá si acepta la apelación del Gobierno argentino y frena el fallo que obliga al país a entregar la mayoría accionaria de la petrolera.  

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Viernes 11 de julio del 2025 a las 10:20 am

 

Se viene una semana clave para el futuro de YPF y, por qué no, para las arcas del Estado argentino. Este lunes, la jueza Loretta Preska -la misma que falló en contra del país– definirá si acepta la apelación que presentó el Gobierno nacional y suspende la sentencia que ordena entregar el 51% de las acciones de la petrolera a los fondos buitres que iniciaron la demanda tras la expropiación de 2012.

 

Desde el oficialismo metieron toda la carne al asador en los escritos judiciales presentados este jueves: aseguran que el fallo de Preska va en contra del derecho federal de EE.UU., de la Ley de Inmunidades Soberanas y hasta de la buena fe entre naciones. Por si fuera poco, también dejaron picando la posibilidad de llegar hasta la Corte Suprema norteamericana si la cosa no cambia.

 

En uno de los tramos más filosos de la apelación, los abogados del Estado remarcaron que la sentencia implica un “ejercicio inconstitucional de jurisdicción extraterritorial”, algo así como que Estados Unidos se está metiendo demasiado en los asuntos de otro país. 

 

Además, recordaron que el propio Departamento de Justicia de aquel país –en tiempos de Trump– había considerado la causa como un tema de interés, lo cual podría jugar a favor de Argentina.

 

Mientras tanto, en Balcarce 50 reina el hermetismo, pero se sabe que hay preocupación. No solo por el riesgo de perder el control de YPF, sino también por el impacto político que tendría un nuevo revés judicial. El fallo de Preska, si queda firme, sentaría un precedente complicado para futuras disputas internacionales.

 

La historia de YPF es, en definitiva, un espejo de nuestras decisiones como país: momentos de nacionalismo apasionado, jugadas improvisadas y facturas que llegan años después. Lo que parecía una victoria política en 2012, con la bandera de "recuperar la soberanía energética", hoy se traduce en un juicio que puede costar miles de millones y el control de la empresa. Es fácil ponerse la camiseta cuando se toman decisiones épicas, pero mucho más difícil hacerse cargo cuando hay que pagar la cuenta.

 

Más allá de lo jurídico, esto también interpela a la dirigencia política en general. No importa el color partidario: lo que se está discutiendo en Nueva York es la consecuencia de cómo hacemos política, de cómo firmamos contratos y de cómo nos paramos frente al mundo. 

 


Detrás de todo esto, hay algo más que papeles y tecnicismos legales: está en juego una joya estratégica del Estado argentino. Y la pulseada entre Buenos Aires y Wall Street parece estar lejos de terminar. El lunes, Preska mueve la próxima ficha.

 

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