Unidad de Valor Adquisitivo (UVA): Qué es y cómo funciona

La UVA sigue la inflación y por lo tanto puede ser utilizada con diferentes objetivos.

Por Fernando Villar

Asesor Financiero Wealth Management

 

En abril de 2016 el Banco Central de la República Argentina anunció y reglamentó un nuevo índice para indexar productos de ahorro y crédito. Se trata de la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA). 

 

La Unidad de Valor Adquisitivo es una medida que equivale a la milésima parte del costo promedio de construcción de un metro cuadrado de vivienda. Se ajusta en función de la inflación por lo que su movimiento es con el índice Coeficiente de Estabilizacion de Referencia (CER). 

El Coeficiente de Estabilización de Referencia es un índice que elabora el BCRA diariamente para reflejar la evolución de la inflación. Para hacerlo, toma de referencia la variación registrada en el Indice de Precios al Consumidor (IPC), el cual es elaborado por el INDEC.

 

Para la creación y estimación inicial de la UVA, el BCRA se basó en las cifras de diferente tipos de inmuebles en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Salta y zona del Litoral, ponderados por población. En función de lo que significa el valor UVA, podemos decir que de este modo, 1000 UVA alcanzan para construir un metro cuadrado testigo en cualquier momento futuro.

 

En base a todo lo explicado, podemos saber que la UVA sigue la inflación y por lo tanto puede ser utilizada con diferentes objetivos. 

 

En el mercado hoy en día tenemos muchos instrumentos que se ajustan por CER como los bonos atados a la inflación, e incluso muchas empresas han emitido deuda atada a la variación de la UVA, o sea, devolviendo el capital actualizado por inflación más un porcentaje de rendimiento. Dependiendo la empresa hemos tenido colocaciones que solo ofrecen la variación de la UVA como rendimiento y hasta 2% sobre la misma. Algo similar sucede con los plazos fijos UVA, donde una persona puede colocar a 90 días una cantidad de dinero y sabe que tendrá rendimientos reales en pesos por sobre la inflación. En estos momentos es común tener una tasa sobre inflación de aproximadamente 1%. 

 

La UVA así como tiene colocadores, también tiene tomadores, es decir, personas o empresas que se endeudan para devolver a futuro el capital. Así fue como surgieron los préstamos hipotecarios UVA donde un banco le podía prestar a una persona una cantidad de dinero significativa como para comprarse una propiedad.  La ventaja principal del sistema radica en que como el capital se ajusta por inflación y no se licua en el tiempo en pesos, las entidades pueden colocar su dinero a largo plazo y no sufrirán pérdidas en términos reales. 

 

En el caso de un crédito tradicional, para evitar la licuación del capital, los bancos proponían créditos con tasas muy altas y con la consecuente cuota que resultaba inviable para el tomador promedio. 

 

Los créditos UVA surgieron originalmente con tasas UVA+2.5% y han llegado a finales de 2019 hasta UVA+9%. 

 

Ahora bien, a la hora de tomar un crédito o de colocar fondos en la modalidad UVA como inversión tenemos que analizar diferentes aspectos para evaluar su conveniencia. 

 

Desde el punto de vista del colocador, tenemos en el caso de los plazos fijos UVA una tasa bastante baja y el gran problema de no tener liquidez. Cualquier plazo fijo en esta modalidad parte de los 90 días en adelante y si se cancela el mismo, el tiempo que ha pasado cuenta como si se hubiera colocado un plazo fijo tradicional. 

 

Si se evalúa la inversión en dólares, la UVA viene perdiendo sistemáticamente contra el dólar desde el 2018. 1 Unidad de Valor Adquisitivo en enero de 2017 valía 17,26 pesos y el dólar 16.10 por lo que tenemos un valor en dólares de 1,07. Ahora si nos vamos al valor de hoy, la UVA vale 82,63 y el dólar 166 con lo que cada una vale 0,49 USD. Una pérdida del 50% en dólares en 4 años. 

 

Si segmentamos en periodos, tenemos momentos donde la UVA le gana al dólar ya sea porque el BCRA intervino el mercado oficial y/o MEP, o porque hubo momentos de estabilidad cambiaria pero alta inflación. 

 

En base a estos datos podemos encontrar que una inversión en UVAs no es una buena idea de largo plazo pero sí puede serlo en el corto plazo en periodos determinados. 

Del otro lado del mostrador, cuando una persona colocó un plazo fijo UVA, hubo un tomador de crédito UVA que utilizó esos pesos para comprar dólares y luego comprar una propiedad. 

 

Si tomamos el mismo periodo de tiempo o si cambiamos las fechas, encontramos que un tomador de crédito tuvo importantes subas en pesos de las cuotas y capital pero que en dólares debe aproximadamente la mitad.

 

Si nos vamos hacia el mercado, donde hay numerosos instrumentos atados a CER y UVA, es posible invertir en períodos cortos a través de fondos comunes de inversión e incluso comprando bonos directamente.

 

En caso de querer reducir el riesgo cambiario, un inversor avanzado que tenga parte de su cartera atada a la inflación puede operar dólar futuro con el objetivo de tener una cobertura ante el riesgo devaluatorio futuro.