ExxonMobil evalúa volver a Venezuela mientras avanzan los acuerdos petroleros con EE.UU.

La petrolera estadounidense negocia con autoridades venezolanas para recuperar activos en la Faja del Orinoco, mientras Washington impulsa el regreso de compañías estadounidenses al país.

Por redacción

Hace 1 hora

ExxonMobil analiza regresar a Venezuela mientras Estados Unidos acelera su estrategia para reactivar la industria petrolera del país. Según fuentes familiarizadas con las conversaciones, varios ejecutivos de la compañía viajaron a Caracas el martes por la noche para negociar posibles acuerdos y buscar acceso a yacimientos con grandes reservas de crudo pesado.

 

Las conversaciones comenzaron hace meses, pero ExxonMobil mantiene una postura cautelosa. La compañía estudia volver a un mercado donde sus activos fueron nacionalizados en dos oportunidades desde la década de 1970, un antecedente que condiciona cualquier nuevo compromiso de capital.

 

El principal objetivo sería recuperar el control de dos grandes yacimientos ubicados en la Faja del Orinoco: Petrovictoria y Petromonagas. Ambos pertenecían a ExxonMobil antes de ser nacionalizados por el expresidente Hugo Chávez a mediados de la década de 2000. Además, la petrolera busca obtener derechos sobre otros dos campos situados en la región de Carabobo.

 

El posible regreso ocurre mientras la Administración de Donald Trump presiona para que empresas estadounidenses establezcan acuerdos con Venezuela y contribuyan a recuperar la producción petrolera. Continental Resources anunció este miércoles su ingreso al país, mientras Chevron, Eni y otras compañías comunicaron acuerdos durante las últimas semanas.

 

ExxonMobil podría aportar capital y conocimientos técnicos para reconstruir una infraestructura petrolera deteriorada, mientras su eventual regreso funcionaría también como una señal sobre las condiciones de inversión que ofrece actualmente Venezuela.

 

Sin embargo, persisten obstáculos importantes. ExxonMobil no mantiene actualmente operaciones en yacimientos petroleros venezolanos, por lo que una nueva entrada exigiría inversiones significativas. Tampoco existe garantía de que la política de Washington hacia Venezuela continúe después del mandato de Trump ni de que las reformas fiscales y regulatorias implementadas por Caracas para atraer capital extranjero tengan continuidad.

 

El antecedente explica parte de la prudencia. En enero, el CEO Darren Woods calificó a Venezuela como un país “no apto para la inversión”, aunque también sostuvo que podría generar condiciones adecuadas con apoyo de Washington. Durante una reunión en la Casa Blanca, Woods señaló que un tercer regreso exigiría cambios significativos.

 

Más recientemente, el ejecutivo destacó una ventaja técnica: la experiencia de ExxonMobil con crudo pesado canadiense. Según Woods, ese conocimiento y los avances tecnológicos desarrollados por la compañía podrían colocar a ExxonMobil en una posición particular para producir a bajo costo en Venezuela, donde el petróleo presenta una viscosidad similar.

 

El movimiento de Exxon se suma a una reapertura más amplia del sector. Chevron, que mantuvo operaciones en Venezuela durante las nacionalizaciones y las sanciones, acordó recientemente duplicar su producción hasta superar 600.000 barriles diarios a principios de la década de 2030. Para alcanzar ese objetivo, prevé invertir alrededor de USD 7.000 millones, financiados con el flujo de caja generado por sus operaciones existentes en el país y no con nuevo capital externo.

 

La eventual vuelta de ExxonMobil todavía depende de las negociaciones y de cambios capaces de reducir los riesgos políticos, regulatorios y financieros. Por ahora, el interés de la petrolera muestra que Venezuela vuelve a ocupar un lugar relevante en los planes de las grandes compañías energéticas estadounidenses.

 

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