El FMI vuelve a Buenos Aires: reservas, déficit y deuda, en el centro de la revisión
La misión técnica llegará la semana del 21 de septiembre para revisar las metas del acuerdo con el Gobierno. Reservas, cuentas públicas y financiamiento serán algunos de los temas centrales, aunque el organismo también pondrá la lupa sobre la morosidad de los hogares y la capacidad de la economía para sostener la recuperación.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Una nueva misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará a Buenos Aires durante la semana del 21 de septiembre para poner en marcha la tercera revisión del programa acordado con el Gobierno. Los funcionarios del organismo analizarán el cumplimiento de las metas cuantitativas correspondientes al cierre de junio, con especial atención sobre las reservas internacionales y el resultado fiscal.
La visita se producirá apenas seis días después de que el Poder Ejecutivo enviara al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027, por lo que las proyecciones fiscales del Gobierno también estarán inevitablemente bajo la lupa.
Pero esta vez la discusión irá bastante más allá de controlar una planilla de números. El Fondo quiere revisar cómo marcha la acumulación de reservas, cuáles son los riesgos vinculados al financiamiento, qué tan sostenible resulta el esquema fiscal y qué está ocurriendo con el nivel de endeudamiento y la morosidad de las familias.
El calendario ya estaba previsto. El último Staff Report del organismo había establecido septiembre como fecha para esta evaluación y la propia vocera del FMI, Julie Kozack, lo confirmó la semana pasada. En esa conferencia, además, marcó cuatro prioridades para la Argentina: recomponer las reservas, bajar los riesgos financieros, mantener el equilibrio de las cuentas públicas y fortalecer el esquema económico para que pueda soportar eventuales shocks externos.
Reservas: la cuenta que todos miran
Las reservas internacionales aparecen nuevamente como uno de los principales puntos de discusión. El 15 de septiembre, el stock bruto del Banco Central cayó USD 458 millones en apenas una jornada y terminó en USD 49.953 millones, nuevamente por debajo de la barrera simbólica de los USD 50.000 millones.
Kozack ya había advertido el 10 de septiembre que recuperar los llamados "buffers" externos continúa siendo una prioridad para el organismo.
Hay, sin embargo, un dato importante: la revisión que comienza ahora tomará como referencia las metas correspondientes al 30 de junio. A partir de ahí, los técnicos deberán determinar si el ritmo de acumulación de divisas del Banco Central está en línea con el camino acordado y cómo encaja esa dinámica dentro del esquema de financiamiento previsto para los próximos meses.
El otro gran capítulo será el frente fiscal. En su evaluación anterior, el Fondo destacó que la Argentina consiguió mantener durante dos años consecutivos un superávit primario, algo que no ocurría desde hacía aproximadamente 15 años.
La propia Kristalina Georgieva había planteado esta cuestión durante su última visita a Buenos Aires. La titular del organismo reclamó fortalecer las reglas y las instituciones para que los avances logrados no dependan exclusivamente de una administración y puedan transformarse en políticas sostenibles en el tiempo.
En materia de inflación, la misión llegará con un escenario algo más tranquilo que el observado durante las revisiones anteriores. El IPC de agosto registró una suba mensual del 1,7%, de acuerdo con el Indec, mientras que el FMI calcula una variación interanual cercana al 30%.
El punto que interesa al organismo es que la desaceleración de los precios no termine generando nuevos problemas en otros sectores de la economía, particularmente en el frente externo o financiero.
Por eso, dentro del programa vuelve a aparecer la cuestión de la autonomía y fortaleza institucional del Banco Central. Georgieva había relacionado en julio una autoridad monetaria más sólida con la posibilidad de conseguir una reducción de la inflación que pueda mantenerse en el tiempo.
La evolución de la actividad económica también tendrá su lugar en las conversaciones. Para el FMI, buena parte de la recuperación actual está siendo empujada por tres sectores: energía, minería y agro.
El desafío, según el organismo, es conseguir que ese crecimiento se extienda a más ramas de la economía. El dato que encendió alguna señal de atención fue el retroceso registrado en julio por la industria y la construcción, aunque Kozack evitó sacar conclusiones definitivas a partir de un solo mes.
La discusión pasa entonces por cómo ampliar los beneficios de la recuperación. En ese sentido, el Fondo vuelve a señalar tres obstáculos conocidos: las dificultades de infraestructura, la necesidad de mayor previsibilidad en materia impositiva y regulatoria y un sistema de crédito que permita financiar inversiones a plazos más largos.
La nueva misión llegará a Buenos Aires con esa agenda sobre la mesa. Y, además de revisar las metas del pasado, tendrá que evaluar si el programa económico tiene herramientas suficientes para sostener la recuperación hacia adelante.
