La estrategia que resistió todas las crisis: qué hacer si la bolsa se desploma
El S&P 500 y otros grandes índices acumulan caídas cercanas al 2% durante el último mes. La historia muestra que mantener las inversiones durante períodos prolongados puede haber permitido atravesar las crisis y obtener ganancias.
Por redacción
El mercado atraviesa semanas de mayor incertidumbre. Las preocupaciones por una posible burbuja de inteligencia artificial provocaron fuertes movimientos en las acciones tecnológicas, mientras los precios del petróleo mantienen la presión sobre la inflación. A esto se sumó el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años, que alcanzó su nivel más alto desde 2007 y reavivó las inquietudes sobre la economía.
Durante el último mes, el S&P 500, el Dow Jones Industrial Average y el Nasdaq Composite retrocedieron alrededor de 2% cada uno, mientras cerca del 40% de los inversores espera nuevas bajas durante los próximos seis meses, según la encuesta semanal de la Asociación Estadounidense de Inversores Individuales.
Frente a este escenario, una estrategia basada en mantener las inversiones durante períodos prolongados aparece como una alternativa respaldada por los datos históricos. Desde 1919, todos los períodos de 20 años del S&P 500 registraron rentabilidades totales positivas, lo que significa que quienes hubieran mantenido una inversión durante dos décadas habrían terminado con ganancias, independientemente del momento inicial dentro de ese período.
La trayectoria, sin embargo, estuvo marcada por fuertes crisis. Desde 2000, el mercado atravesó el mercado bajista más extenso de la historia, asociado al estallido de la burbuja puntocom; la Gran Recesión, considerada la crisis económica más grave posterior a la Segunda Guerra Mundial; y la caída provocada por la pandemia de COVID-19, una de las más rápidas registradas.
Aun así, una inversión de USD 10.000 realizada en un fondo indexado o ETF que siguiera al S&P 500 en enero de 2000 habría alcanzado aproximadamente USD 84.500, equivalente a una rentabilidad total de 745%.
El horizonte temporal, no obstante, no es el único factor relevante. La selección de empresas también puede determinar cómo una cartera atraviesa una recesión. Compañías con ingresos inestables, ventajas competitivas débiles o antecedentes cuestionables en la toma de decisiones pueden enfrentar mayores dificultades cuando la actividad económica se deteriora.
Por el contrario, las empresas con fundamentos sólidos pueden contar con mayores herramientas para atravesar períodos adversos y sostener su crecimiento a largo plazo. La combinación entre un horizonte prolongado y compañías capaces de resistir diferentes ciclos económicos puede reducir el impacto que las caídas temporales tienen sobre una cartera de inversión.
El artículo también plantea la posibilidad de invertir directamente en el índice S&P 500, aunque advierte que los analistas de Motley Fool Stock Advisor actualmente seleccionan otras 10 acciones que consideran atractivas y no incluyen al índice entre ellas.
Como referencia, la publicación menciona inversiones hipotéticas de USD 1.000 en Netflix y Nvidia realizadas cuando fueron incorporadas a esa lista: habrían alcanzado USD 420.109 y USD 1.303.689, respectivamente.
La publicación señala además que la rentabilidad total promedio de Stock Advisor fue de 938%, frente al 211% del S&P 500. Estos datos corresponden al historial promocional presentado por Motley Fool y no garantizan resultados futuros.
La principal conclusión es que las caídas forman parte del recorrido del mercado y que intentar anticipar exactamente cuándo llegará la próxima puede resultar difícil, mientras que sostener inversiones durante períodos extensos permitió históricamente atravesar diferentes crisis.
