El Gobierno proyecta un dólar a $1.848 para 2027 y busca financiamiento por USD 11.000 millones con la emisión de Bonares
Con metas de superávit financiero y una inflación en desaceleración para los próximos años, el Ministerio de Economía oficializó las pautas macroeconómicas clave y regresa al mercado con títulos en dólares, mientras la atención global se centra en las definiciones de tasa de la Reserva Federal.
El Poder Ejecutivo presentó los lineamientos generales correspondientes al proyecto de Presupuesto para el ejercicio 2027, definiendo las proyecciones oficiales sobre el comportamiento de las principales variables macroeconómicas del país. Según las previsiones trazadas por el equipo económico, la administración central contempla alcanzar un resultado financiero positivo equivalente a 0,2 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) de superávit. En materia de precios, las estimaciones oficiales señalan una inflación acumulada del 18% para todo el año 2027. Este guarismo representa una reducción de 9 puntos porcentuales respecto de la pauta prevista para el cierre de 2026, la cual se ubica en torno al 29% anual acumulado.
En lo relativo al mercado cambiario, la proyección gubernamental establece una cotización del dólar estadounidense proyectada en $1.848 para finales de diciembre de 2027. Para sostener este esquema y hacer frente a las obligaciones financieras, el Estado nacional planea estructurar la estrategia de financiamiento del Tesoro a través de la emisión de títulos públicos bajo la denominación de Bonares. El programa financiero estimado contemplado por las autoridades asciende a un total cercano a los USD 11.000 millones, marcando un retorno formal de los instrumentos de deuda en moneda extranjera dentro del esquema de financiamiento del sector público.
En el frente externo, los mercados financieros globales concentran su mirada en la definición sobre la política monetaria que adoptará la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed). En los mercados de futuros predomina el consenso de que el organismo monetario implementará un incremento de 25 puntos básicos en su tasa de referencia, una posibilidad a la que los operadores le asignan una probabilidad implícita cercana al 90%.
Detrás del endurecimiento en las proyecciones sobre el costo del dinero en la principal economía del mundo se encuentra la evolución reciente de los índices de precios. El dato de inflación del mes de agosto mostró un registro interanual del 3,4%, impulsado fundamentalmente por el encarecimiento de los costos del rubro energético.
A este factor se añade la firmeza que exhiben los rendimientos de largo plazo en el mercado crediticio norteamericano, donde las tasas de interés para créditos hipotecarios a 30 años registraron una suba de 12 puntos básicos hasta alcanzar el 6,75%, consolidándose en su nivel más elevado en más de un año. En este contexto, la determinación de la Reserva Federal resulta crucial para los analistas, ya que permitirá evaluar si la autoridad monetaria logra mantener su credibilidad e independencia despegándose de la figura de Donald Trump y consolidando el prestigio institucional de la Reserva Federal.
De esta manera, el panorama económico combina un frente doméstico donde el Tesoro Nacional busca afianzar el ancla fiscal con metas de superávit y la colocación de deuda en Bonares, en simultáneo con un escenario internacional condicionado por la volatilidad y las tasas elevadas en Wall Street. La evolución de las condiciones crediticias externas y la concreción del programa de emisiones por casi USD 11.000 millones resultarán variables determinantes para medir la dinámica de los rendimientos soberanos argentinos en el mediano plazo.
