Los bonos del Tesoro recuperaron su atractivo como inversión de refugio

Durante febrero de 2026, los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años —que se mueven en dirección inversa a los precios— se desplomaron alrededor de 25 puntos básicos y bajaron por debajo del 4%.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales

Hace 2 horas

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos se convirtieron en uno de los activos más buscados por los inversores en medio de un clima de creciente incertidumbre global, registrando su mejor rendimiento mensual en un año y reafirmándose como un “refugio seguro” en los mercados financieros. El rally coincidió con un contexto en el que otras clases de activos, como acciones tecnológicas y sectores cíclicos, mostraron volatilidad debido a riesgos geopolíticos y preocupaciones económicas.

 

Durante febrero de 2026, los rendimientos de los títulos del Tesoro a 10 años —que se mueven en dirección inversa a los precios— se desplomaron alrededor de 25 puntos básicos y bajaron por debajo del 4%, una caída significativa que reflejó fuerte demanda por deuda estadounidense en comparación con meses anteriores. Al mismo tiempo, un índice Bloomberg que sigue a los bonos del Tesoro anotó un retorno positivo de cerca de 1,5% en lo que va del mes, mientras que los títulos a más largo plazo tuvieron incluso uno de los mejores avances.

 

Este comportamiento se interpretó como una señal de que, pese a las dudas sobre la fortaleza del refugio tradicional bajo políticas internas y desafíos globales, los Treasuries siguen siendo el principal destino para capitales en busca de seguridad y liquidez. Analistas señalaron que el tamaño, la profundidad de mercado y la liquidez del mercado de deuda gubernamental estadounidense son difíciles de igualar, lo que mantiene a estos instrumentos como la referencia para estrategias defensivas.

 

La demanda por estos títulos también estuvo impulsada por tensiones geopolíticas persistentes —como los conflictos en Medio Oriente— y por preocupaciones de mercado vinculadas a riesgos crediticios y la adopción de nuevas tecnologías disruptivas, que generaron episodios de aversión al riesgo entre inversores globales.

 

El efecto de esta preferencia por activos seguros se sintió en otros segmentos financieros: la caída en los rendimientos de los bonos a largo plazo también presionó hacia abajo las tasas de referencia para préstamos e hipotecas, con el rendimiento de la deuda a 10 años actuando como un ancla para otras tasas de interés en la economía.

 

Si bien algunos analistas destacan que un catalizador económico claro será necesario para impulsar una tendencia más sostenida, el repunte reciente de los bonos del Tesoro mostró que en momentos de incertidumbre los inversores todavía prefieren refugiarse en deuda soberana de Estados Unidos, reafirmando su estatus como uno de los pilares del mercado global de renta fija.

 

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