Las grandes tecnológicas de Wall Street siguen perdiendo miles de millones de valor
Uno de los factores centrales detrás de este movimiento es el cambio en la percepción sobre la inteligencia artificial. Lo que antes era visto como el principal motor de crecimiento ahora genera dudas.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
Las grandes tecnológicas de Wall Street atraviesan una fuerte corrección que encendió señales de alerta entre analistas e inversores. Tras años de liderazgo impulsado por la inteligencia artificial, las acciones del sector sufren caídas generalizadas que podrían anticipar un cambio de ciclo en el mercado.
El ajuste se refleja con claridad en el Nasdaq, que llegó a caer cerca de 11% desde sus máximos recientes, entrando en territorio de corrección. Gigantes como Microsoft, Nvidia, Alphabet y Meta registraron bajas significativas, arrastrando al índice y afectando el sentimiento general del mercado.
Uno de los factores centrales detrás de este movimiento es el cambio en la percepción sobre la inteligencia artificial. Lo que antes era visto como el principal motor de crecimiento ahora genera dudas. El mercado comienza a cuestionar si las enormes inversiones —que en algunos casos superan los USD 100.000 millones— podrán traducirse en ganancias concretas en el corto plazo.
Esta preocupación se refleja en la magnitud de las pérdidas. En lo que va del año, varias compañías han destruido cientos de miles de millones en valor de mercado. Por ejemplo, Microsoft llegó a perder más de USD 600.000 millones, mientras que otras firmas como Amazon y Apple también sufrieron fuertes retrocesos.
Además, el contexto macroeconómico añade presión. La suba del petróleo, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre sobre las tasas de interés generan un entorno menos favorable para activos de riesgo. El sector tecnológico, altamente valorado y sensible a tasas, es uno de los más afectados en este escenario.
Otro elemento clave es la concentración del mercado. Durante los últimos años, un pequeño grupo de empresas —las denominadas “Big Tech”— explicó gran parte de las subas bursátiles. Esa dependencia ahora juega en contra: cuando estas acciones caen, arrastran a todo el mercado.
