Irán reabrió el estrecho de Ormuz y el petróleo se desploma más de un 10%
La decisión del régimen iraní fue celebrada por Donald Trump y provocó una fuerte baja en el precio del crudo. Sin embargo, Hezbollah lanzó nuevas amenazas y mantiene en alerta a la región.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
En medio de un escenario internacional cargado, el régimen de Irán anunció este viernes la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales vías de circulación del petróleo a nivel global. La medida fue bien recibida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y tuvo impacto inmediato en los mercados: el precio del crudo se desplomó más de un 10%.
El alivio llegó tras varios días de tensión en la región, en paralelo con el alto el fuego vigente entre Israel y Líbano. Según informó Teherán, el estrecho permanecerá abierto al tránsito comercial mientras se mantenga la tregua, lo que despejó, al menos por ahora, el temor a un bloqueo que pudiera afectar el comercio energético mundial.
Desde Washington, Trump no solo celebró la decisión sino que aseguró que Irán está retirando minas marinas de la zona con asistencia estadounidense. Sin embargo, el mandatario dejó en claro que la presión sigue: Estados Unidos mantendrá el bloqueo naval sobre buques vinculados al régimen iraní hasta cerrar un acuerdo total.
En paralelo, el republicano también buscó bajar la tensión en otro frente. Afirmó que le prohibió a Benjamin Netanyahu continuar con ataques sobre Líbano, en un intento por sostener la frágil tregua en la región.
Del lado europeo, el presidente francés Emmanuel Macron celebró la reapertura del estrecho y pidió que sea total e incondicional. El reclamo fue acompañado por otros líderes del continente, que ven en la libre circulación por Ormuz un punto clave para evitar un nuevo shock energético global.
Pero más allá del alivio económico, la situación política sigue siendo delicada. El grupo Hezbollah volvió a amenazar al gobierno israelí y aseguró que mantiene “el dedo en el gatillo” ante cualquier posible violación del alto el fuego. El mensaje deja en claro que la tregua está lejos de ser definitiva.
En este contexto, la reapertura del Estrecho de Ormuz aparece como un gesto clave para descomprimir la crisis, pero todavía insuficiente para hablar de estabilidad. La región sigue atravesada por múltiples focos de conflicto, con actores que mantienen posiciones duras y con margen limitado para errores.
De cara a los próximos días, el foco va a estar puesto en la evolución de la tregua y en si las negociaciones entre Washington y Teherán logran avanzar. Mientras tanto, los mercados celebran el respiro, pero con la mirada puesta en una región que, históricamente, puede volver a encenderse en cuestión de horas.
