Resumen Bursatil de la semana: una semana cargada de datos con el mercado en modo expectativa
La semana que cierra dejó al mercado argentino en un estado de ánimo inusualmente bueno.
Por Gonzalo Tassano
Middle Office Analyst Bull Market
La semana que cierra dejó al mercado argentino en un estado de ánimo inusualmente bueno. El Merval marcó su mejor jornada desde octubre de 2025, el Banco Central superó los USD 9.600 millones acumulados de compras en el año, el FMI aprobó la segunda revisión del programa y el Tesoro colocó deuda en dólares con una demanda que casi triplicó la oferta. Pocas semanas concentran tantas señales positivas al mismo tiempo. Pero el mercado no vive del pasado, y la semana que empieza trae su propia agenda: licitación soberana en dólares, datos de recaudación, resultados bancarios, balance cambiario y confianza del consumidor. Cada uno de esos eventos puede confirmar el momentum o introducir alguna fricción. Repasemos qué esperar.
¿Qué hace el Tesoro sin el Bonar 27?
Durante las últimas semanas, el Ministerio de Economía utilizó la colocación del Bonar 2027 como ancla de su estrategia de financiamiento en dólares. La demanda fue consistentemente sólida: la última vuelta cerró con un bid-to-cover de 2,9 veces y permitió completar los USD 2.000 millones nominales previstos. También se colocaron los primeros USD 100 millones del Bonar 2028, con posturas que superaron la oferta.
Pero esa ventana se cerró. El AO27 ya no tiene oferta primaria, y el lunes 8 de junio el mercado sabrá si el Mecon abre una nueva licitación con algún instrumento hard dollar de corto plazo. La pregunta de fondo no es solo de financiamiento: es de señal. La tasa a la que quede operando el AO27 en el mercado secundario —contra MEP— será un termómetro directo de cuánta demanda contenida de divisas hay por parte de empresas que acceden al mercado de cambios con restricciones cruzadas. Si la paridad se sostiene o comprime, el mercado estará diciendo que el apetito por dólares regulados sigue siendo alto. Si se abre, podría anticipar cierta fatiga compradora.
El Bopreal Serie 3 venció esta semana, habiendo operado hasta su último día con una paridad llamativamente por encima de la par, lo que refleja exactamente ese fenómeno: empresas dispuestas a pagar un sobreprecio implícito por acceder a divisas dentro del esquema regulatorio. Con ese instrumento fuera de circulación, los próximos meses revelarán con más claridad cuál es el nivel de demanda estructural de dólares del sector corporativo.
Recaudación de mayo: ¿se rompe la racha negativa?
Uno de los datos más esperados de la semana próxima es el de recaudación tributaria de mayo. El contexto es relevante: desde agosto del año pasado, la recaudación venía cayendo en términos reales de manera interanual, acumulando nueve meses consecutivos de contracción. Ese dato convivió con un superávit fiscal primario sostenido, pero gracias a la contención del gasto más que a una recuperación genuina de los ingresos.
Las señales que fueron llegando durante mayo apuntan a una mejora. El rebote del EMAE en marzo —que marcó una expansión interanual significativa luego de meses de contracción— sugiere que la actividad económica empezó a mostrar vida, y eso debería trasladarse a los tributos ligados al consumo y al trabajo. El IVA, las contribuciones patronales y los derechos de exportación vinculados a la cosecha serían los principales motores de una eventual sorpresa positiva.
Si el dato confirma la expectativa, sería un cierre de mes redondo para el gobierno: superávit fiscal, compras récord del BCRA, inflación en baja desde el pico de marzo y recaudación en recuperación. Un combo que el mercado ya viene descontando en parte, pero que reforzaría la narrativa de estabilización con sustento real.
Bancos: resultados del 1T26 bajo la lupa
El sector bancario fue uno de los grandes protagonistas del rally de esta semana, con subas que en algunos casos superaron el promedio del mercado. Pero la pregunta que empieza a circular es si esa performance tiene sustento en los fundamentos o si el movimiento se adelantó demasiado a la realidad operativa de las entidades.
Los primeros resultados del primer trimestre de 2026 que fueron publicados esta semana muestran una imagen mixta pero con tendencia positiva. El retorno sobre el patrimonio neto de los principales bancos privados se recuperó respecto al trimestre previo, impulsado principalmente por la mejora en los márgenes de intermediación y, en algunos casos, por una normalización en la constitución de previsiones. La suba del crédito al sector privado —en pesos y en dólares— también aportó a los ingresos netos por intereses.
Sin embargo, la recuperación todavía está lejos de los niveles pre-2024 en términos reales. La actividad económica todavía débil modera el crecimiento del crédito al consumo, y la inflación más baja comprime los spreads en términos nominales. El sector bancario argentino tiene un largo camino por delante, pero las señales del primer trimestre sugieren que el piso quedó atrás. Las próximas semanas traerán más reportes de entidades que todavía no publicaron sus resultados, y cada uno será una pieza más del rompecabezas.
Balance cambiario de abril: los números detrás del rally del BCRA
El Banco Central publicó hoy el balance cambiario de abril, el documento que desglosa con mayor detalle los flujos de divisas que explican las compras netas en el mercado. Es un dato que el mercado espera con atención porque permite separar el ruido del señal: ¿las compras del BCRA reflejan un superávit de cuenta corriente genuino, o están siendo sostenidas principalmente por el ingreso de deuda financiera privada?
Lo que se observó en los meses previos es una combinación de factores: saldo comercial positivo traccionado por exportaciones agroindustriales y energéticas, liquidación de obligaciones negociables corporativas en dólares, y préstamos bancarios en moneda extranjera que se liquidan inmediatamente en el mercado de cambios. Este último componente es el más discutido, porque genera oferta de divisas hoy a cambio de demanda futura cuando esas obligaciones venzan.
El dato de abril será especialmente relevante porque corresponde al mes en que el dólar oficial mostró cierta presión alcista y el tipo de cambio operó en la zona alta de la banda de flotación. Si el balance confirma que la cuenta corriente base caja siguió siendo superavitaria y que la formación de activos externos se mantuvo contenida, el argumento de sostenibilidad del esquema cambiario gana solidez. Si en cambio muestra un deterioro en alguno de esos frentes, el mercado tendrá material para el debate.
Confianza del consumidor: el dato incómodo del menú
En medio de tanto optimismo financiero, hay un número que lleva varios meses nadando contra la corriente: el índice de confianza del consumidor. En abril cayó por tercer mes consecutivo, acumulando una baja de casi 15% respecto al pico de enero, y quedó por debajo del nivel de abril del año pasado. La caída fue especialmente pronunciada en el componente de condiciones presentes, lo que sugiere que no se trata de pesimismo sobre el futuro sino de una percepción negativa sobre la situación actual.
La semana que viene se publica el índice de confianza en el gobierno, que históricamente se mueve en sincronía con el consumidor. Si el dato de confianza en el gobierno acompaña la tendencia bajista, empezará a construirse un relato de tensión entre la narrativa macro —superávit, reservas, inflación en baja— y la percepción de los hogares, que todavía no terminan de sentir en el bolsillo los beneficios de la estabilización.
Esta brecha entre el optimismo financiero y la realidad del consumo masivo no es nueva en Argentina, pero sí es relevante de cara al ciclo electoral que se aproxima. El mercado ya empezó a incorporar la variable política en los precios, y un deterioro sostenido en la confianza del consumidor es exactamente el tipo de señal que los modelos electorales —y los inversores que los siguen— van a monitorear con atención creciente de acá a fin de año.
La semana que viene, en resumen
Licitación soberana en dólares, recaudación de mayo, resultados bancarios, balance cambiario y confianza en el gobierno. Cinco datos, cinco oportunidades para que el mercado confirme o cuestione el momentum positivo de estas últimas semanas. La macro argentina está claramente en mejor forma que hace doce meses. Pero los mercados no se mueven sobre la macro pasada: se mueven sobre las expectativas futuras. Y la semana que empieza va a aportar información relevante para calibrar esas expectativas.
