La presión tributaria en Argentina alcanza su nivel más bajo en 20 años por la reducción de retenciones
El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) proyecta que en 2026 la carga fiscal se ubicará en el 26,7% del PBI, impulsada por una menor presión en impuestos nacionales, especialmente las retenciones a la exportación.
El peso de los impuestos sobre la economía argentina registrará en 2026 su nivel más bajo en casi dos décadas, según un informe actualizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Este organismo, que analiza anualmente la relación entre la recaudación tributaria y el Producto Bruto Interno (PBI) desde hace más de 30 años, proyecta que la presión tributaria consolidada del sector público caerá al 26,7% del PBI, marcando un descenso de 0,9 puntos porcentuales respecto al 27,6% registrado en 2025.
La reducción de la carga fiscal se explica principalmente por una menor presión tributaria a nivel nacional, con un impacto significativo en la baja de impuestos vinculados a los derechos de exportación (retenciones), impuestos internos y modificaciones administrativas relacionadas con el IVA aduanero. Además, se sumó la implementación del Fondo de Asistencia Laboral previsto en la ley de modernización tributaria durante los últimos meses del año.
El Iaraf destaca que la presión tributaria efectiva consolidada en 2026 podría situarse en niveles similares a los del año 2007, lo que representa un retroceso histórico hasta cifras no vistas en aproximadamente veinte años. En comparación con 2023, la caída proyectada implica una disminución de 2 puntos porcentuales del PBI, concentrada principalmente en impuestos nacionales al comercio exterior. Respecto al máximo alcanzado en 2015, cuando la presión tributaria tocó el 32,6% del PBI, la caída sería cercana a 6 puntos porcentuales.
El informe también relaciona esta disminución con el comportamiento del gasto público, que habría bajado en aproximadamente 6 puntos porcentuales del PBI entre 2023 y 2026. Según Nadin Argañaraz, titular del Iaraf, gran parte de esta reducción del gasto se destinó a eliminar el déficit fiscal, mientras que alrededor de un tercio del ajuste contribuyó a sostener la baja en la recaudación tributaria.
Es importante distinguir entre la presión tributaria efectiva y la carga tributaria formal. La primera refleja la recaudación real obtenida por el Estado en relación con la economía, mientras que la segunda representa lo que debería pagarse según la normativa vigente, sin considerar evasión ni incumplimientos. En países con niveles significativos de evasión, la presión efectiva puede subestimar la carga fiscal real sobre los contribuyentes cumplidores.
En síntesis, el escenario proyectado por el Iaraf muestra una economía argentina en la que la relación entre recaudación y producto interno bruto retrocede a niveles inéditos desde principios de siglo, impulsada casi exclusivamente por la reducción de tributos nacionales, especialmente aquellos vinculados al comercio exterior. Esta tendencia plantea desafíos para la sostenibilidad fiscal, ya que la menor recaudación obliga a ajustar el gasto público o buscar nuevas fuentes impositivas para evitar desequilibrios económicos y garantizar la continuidad de políticas sociales y de inversión.
