El petróleo cae un 14% tras un giro de Trump y los mercados respiran, por ahora
Un mensaje más conciliador del presidente de EE.UU hizo caer fuerte el crudo, aunque la tensión global sigue marcando el pulso de los precios
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Las declaraciones de Donald Trump volvieron a mover el tablero internacional. Tal vez no alcancen para llevar calma total en el plano político, pero en los mercados el efecto fue inmediato: el precio del petróleo pegó un volantazo y volvió a ubicarse por debajo de los 100 dólares el barril.
La secuencia fue tan rápida como el propio tono del conflicto. Este lunes temprano, justo cuando vencía el ultimátum que Washington le había puesto a Irán, el crudo había trepado otra vez, acercándose a los 115 dólares. El escenario apuntaba a una escalada mayor. Pero en cuestión de horas, llegó un mensaje distinto.
Trump habló de “conversaciones productivas” con interlocutores iraníes —sin dar demasiados detalles— y eso alcanzó para cambiar el ánimo. El mercado tomó la señal como un gesto de distensión y reaccionó al instante: el barril empezó a bajar con fuerza.
En las últimas semanas, la guerra en Medio Oriente había empujado el petróleo por encima de los 110 dólares, alimentado por el temor a una interrupción del suministro, especialmente en el estratégico Estrecho de Ormuz. Ese miedo sigue latente, pero por ahora quedó parcialmente descomprimido.
El cambio de postura también incluyó una decisión concreta: Trump anunció que se postergan por cinco días eventuales ataques contra infraestructura energética iraní. Esa pausa, aunque breve, abrió la puerta a una posible negociación o al menos a enfriar la escalada.
De todos modos, el escenario sigue siendo frágil. Analistas coinciden en que la volatilidad no va a desaparecer mientras el conflicto no tenga una salida clara. Cualquier declaración o movimiento militar puede volver a sacudir los precios en cuestión de minutos.
Además, el trasfondo económico no ayuda. Antes de que estallara la crisis, organismos internacionales ya advertían sobre un crecimiento global débil. En ese contexto, un petróleo sostenidamente caro —por encima de los 90 dólares— podría convertirse en un factor de presión extra y hasta empujar a una recesión.
En definitiva, lo que hoy se percibe como alivio es relativo. Hace no tanto, un barril cerca de los 90 dólares parecía alto; ahora se celebra como un respiro después de haber rozado los 120. Esa vara muestra hasta qué punto el mercado se acostumbró a convivir con la incertidumbre.
A esto se suma el estilo impredecible del propio Trump, que alterna amenazas fuertes con giros inesperados. En este caso, pasó de hablar de posibles ataques a objetivos clave del sistema energético iraní a mencionar avances en el diálogo, todo en cuestión de horas.
Por ahora, esos cinco días de tregua funcionan como una ventana de aire para los mercados. Pero el equilibrio es inestable: cualquier cambio en la negociación puede volver a encender la mecha. Mientras tanto, el mundo financiero se mueve al ritmo de cada frase que llega desde Washington.
