Los alimentos arrancaron mayo sin sobresaltos y vuelven a darle aire a la desaceleración inflacionaria

Tras varias semanas con aumentos fuertes en abril, los precios mostraron estabilidad en el inicio de mayo. Las bajas en verduras y la calma en carnes ayudaron a compensar subas en panificados y lácteos.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

Después de un cierre de abril que había encendido algunas alarmas, los precios de los alimentos comenzaron mayo con relativa calma. Según el último relevamiento de la consultora LCG, la primera semana del mes mostró una variación promedio de -0,01%, un dato que vuelve a alimentar las expectativas de desaceleración inflacionaria.

 

El comportamiento fue dispar según el rubro. Las principales subas aparecieron en productos panificados, cereales y pastas, que avanzaron 1,1%, seguidos por aceites, con un aumento del 1%, y lácteos y huevos, que subieron 0,5%.

 

Sin embargo, esas subas terminaron siendo compensadas por caídas en otros segmentos. Las verduras bajaron 2,3%, mientras que las carnes —uno de los componentes más sensibles dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC)— prácticamente no registraron variaciones.

 

El arrastre de abril todavía pesa

 

Aunque el comienzo de mayo trajo algo de alivio, el impacto de los aumentos registrados en la segunda mitad de abril todavía sigue presente. De hecho, el promedio móvil mensual pasó del 1,7% al 2,5%, producto del fuerte arrastre estadístico que dejaron las últimas semanas del mes pasado.

 

En abril, los alimentos habían mostrado subas semanales del 0,5%, 1,4% y 1,3%, números bastante más altos que el leve retroceso observado en estos primeros días de mayo.

 

Uno de los rubros que más presión sigue generando es el de lácteos y huevos. En las últimas cuatro semanas acumuló una suba del 8,2%, más de tres veces por encima del promedio general. Además, fue el segmento con mayor incidencia sobre el índice total de alimentos.

 

Qué rubros subieron y cuáles ayudaron a contener

 

Detrás de los lácteos aparecieron los aceites, con un incremento acumulado del 4%, y bebidas e infusiones para consumir en el hogar, con un avance del 2,6%.

 

Más abajo quedaron verduras (2,2%), panificados y pastas (2,1%), condimentos (1,7%) y carnes (1,5%). En tanto, comidas listas para llevar casi no mostraron movimientos, mientras que azúcar, miel y dulces tuvieron subas mínimas.

 

El único rubro que directamente mostró deflación fue frutas, con una caída acumulada del 1,1%.

 

En el caso de los panificados, parte de la presión vino por el aumento en el precio del trigo, que impactó sobre los costos y terminó empujando hacia arriba el valor de productos derivados.

 

La carne, en cambio, mostró un comportamiento mucho más estable que en otros momentos del año. Aun así, por el peso que tiene dentro del gasto de las familias, sigue siendo uno de los rubros con mayor incidencia en el índice general.

 

Un dato que el Gobierno mira de cerca

 

La evolución de los alimentos es una de las variables más sensibles para el Gobierno, ya que tiene impacto directo sobre la percepción cotidiana de la inflación. Cuando suben fuerte los precios en supermercados y comercios de cercanía, el efecto se siente rápido en el bolsillo y en el humor social.

 

Por eso, la estabilidad de comienzos de mayo aparece como una señal positiva, aunque todavía prematura. En Economía saben que la desaceleración necesita consolidarse durante varias semanas para transformarse en tendencia y evitar nuevos rebrotes.
 

 

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