El endeudamiento de las familias ya supera los $39 billones y crece la preocupación por el uso del crédito
Cada vez más hogares recurren a tarjetas y préstamos para cubrir gastos cotidianos. Especialistas alertan sobre el peso de las cuotas y recomiendan ordenar las finanzas antes de entrar en una espiral difícil de sostener.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La presión sobre el bolsillo sigue dejando marcas en la economía diaria de los argentinos. Con salarios que vienen corriendo detrás de los precios desde hace años, cada vez más familias recurren al crédito para afrontar gastos básicos como alimentos, servicios o consumos cotidianos.
En ese contexto, el nivel de endeudamiento de los hogares alcanzó cifras récord. Según datos relevados por Focus Market y el INDEC, el compromiso financiero de las familias ya supera los $39 billones, impulsado principalmente por el uso intensivo de tarjetas de crédito para cubrir gastos corrientes.
La situación refleja una combinación de problemas estructurales y coyunturales: pérdida de poder adquisitivo, inflación persistente, dificultad para ahorrar y una creciente dependencia del financiamiento para sostener el consumo.
La tarjeta dejó de ser para “darse gustos”
Especialistas del sitio Adelantos.com advierten que muchas familias ya no usan la tarjeta para compras grandes o consumos excepcionales, sino directamente para llegar a fin de mes.
En ese marco, remarcan que uno de los errores más frecuentes es perder de vista cuánto se puede pagar realmente. “Para mantener una salud financiera estable, las cuotas de la deuda nunca deberían superar el 40% del ingreso mensual disponible”, explicaron desde la plataforma.
Cuando ese límite se rompe, crece el riesgo de atrasos, refinanciaciones y una bola de nieve financiera que después cuesta mucho desarmar.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan algunas medidas concretas para recuperar control y evitar complicaciones mayores.
La primera es armar un presupuesto realista. No se trata solamente de anotar gastos, sino de entender con claridad cuánto dinero entra y cuánto sale todos los meses. Ahí suelen aparecer los llamados “gastos hormiga”, pequeños consumos cotidianos que terminan erosionando buena parte del ingreso.
El segundo punto es construir un fondo de emergencia. En un país tan inestable como Argentina, los imprevistos económicos son frecuentes. Por eso, los expertos sugieren intentar ahorrar un equivalente a tres meses de gastos básicos para no depender de créditos urgentes frente a cualquier problema.
La tercera recomendación apunta a ordenar las deudas. Cuando una persona tiene varias tarjetas, préstamos o vencimientos distintos, el riesgo de descontrol aumenta. En esos casos, consolidar obligaciones en un único préstamo puede ayudar a simplificar pagos y evitar caer en mora.
Desde Adelantos.com sostienen que el objetivo debe ser usar las herramientas financieras como alivio puntual y no como una solución permanente. “Planificar y actuar con anticipación es lo que permite que una solución financiera digital cumpla su objetivo de dar alivio, sin comprometer el futuro del hogar”, señalaron.
Una tendencia que refleja el deterioro del poder de compra
Detrás del crecimiento del endeudamiento hay una realidad que atraviesa a buena parte de la clase media y trabajadora: el crédito pasó de ser una herramienta para consumir a convertirse en una necesidad para sostener gastos básicos.
En muchos hogares, el resumen de la tarjeta ya funciona casi como una extensión del sueldo. El problema aparece cuando las cuotas empiezan a acumularse y una parte cada vez mayor del ingreso se destina solamente a pagar deuda.
Por eso, economistas y especialistas financieros coinciden en que el desafío no pasa solo por acceder al crédito, sino por recuperar capacidad de ahorro y estabilidad. Mientras eso no ocurra, el financiamiento seguirá funcionando como un parche para cubrir un deterioro del ingreso que todavía no termina de resolverse.
