El PAMI reconoce atrasos, promete regularizar y escala el conflicto con prestadores

El titular del organismo aseguró que se garantizará la atención y los medicamentos, admitió atrasos en pagos y defendió los cambios en el sistema. También no descartó sanciones a profesionales que realizaron medidas de fuerza.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Viernes 17 de abril del 2026 a las 12:17 pm

El director ejecutivo del PAMI, Esteban Leguízamo, salió a poner paños fríos en medio de las tensiones que atraviesa la obra social más grande del país. En diálogo radial con una emisora del interior del país, negó que exista una crisis estructural y aseguró que está garantizada tanto la provisión de medicamentos como la atención a los afiliados.

 

"A lo largo del mes vamos a estar regularizando las deudas", señaló el funcionario, al tiempo que reconoció que hay atrasos con algunos municipios y prestadores. En ese sentido, insistió en que la situación es manejable y que durante abril se avanzará con los pagos pendientes. "Durante abril estamos regularizando", añadió.

 

Leguízamo también hizo una autocrítica sobre el funcionamiento del organismo. Admitió que puede haber fallas en la atención y, al momento de evaluarlo, le puso una nota concreta: un "seis". Aun así, defendió que el sistema sigue funcionando y remarcó que el presupuesto del PAMI es "finito", en un contexto de creciente presión sobre los recursos.

 

Uno de los puntos más calientes pasa por el conflicto con los médicos de cabecera, que realizaron un paro de 72 horas en rechazo a cambios en el esquema de pagos. La nueva modalidad establece una cápita fija de $2.100 por paciente, eliminando adicionales, lo que fue interpretado por los profesionales como un recorte encubierto.

 

Desde el organismo, sin embargo, defendieron la medida. "En el sistema anterior el monto por cápita era de 900 pesos y lo pasamos a 2100 pesos, un 120%", explicó Leguízamo. Además, aseguró que los médicos "atiendan o no" cobran en promedio 1,5 millones de pesos mensuales, y sostuvo que el cambio apunta a mejorar el control de las prestaciones.

La tensión escaló al punto de que el PAMI ya evalúa sanciones. "Sí, ya mandamos cartas documento", afirmó el funcionario sobre la posibilidad de rescindir contratos. En la misma línea, fue tajante al referirse a las medidas de fuerza: "No es un paro porque no son relación de dependencia, sino que es un incumplimiento de contrato".

 

Según explicó, los médicos trabajan bajo contratos de locación y están obligados a cumplir días y horarios de atención. Por eso, desde el organismo consideran que la suspensión de servicios constituye una falta legal y operativa, lo que habilita la aplicación de penalidades.

 

En paralelo, el titular del PAMI también se refirió a los problemas financieros que arrastra la institución. Reconoció retrasos en pagos a municipios, incluidos algunos casos en Córdoba, y se comprometió a regularizar gran parte de esas deudas en el corto plazo. De hecho, destacó que en marzo ya se cancelaron obligaciones por unos 500.000 millones a nivel general.

 

En el fondo, Leguízamo apuntó a un problema estructural: el crecimiento del padrón sin el correspondiente financiamiento. "Es un desfinanciamiento de personas que ingresaron sin haber hecho sus aportes", sostuvo, en referencia al impacto de las moratorias previsionales que sumaron millones de beneficiarios al sistema.

 

Más allá de ese diagnóstico, el funcionario buscó llevar tranquilidad y remarcó que todos los afiliados cuentan con cobertura completa. El desafío, hacia adelante, será sostener ese nivel de prestaciones en un contexto de recursos limitados y conflictos con los prestadores.

 

Con un sistema bajo presión y en plena reconfiguración, el PAMI transita un momento delicado. El Gobierno apuesta a ordenar las cuentas y reforzar los controles, pero el frente con los médicos y las tensiones financieras siguen abiertos, y serán claves para definir cómo evoluciona la atención en los próximos meses.

 

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