La actividad metalúrgica acumula una caída del 6% y seis de cada diez máquinas están paradas en 2026
El sector metalúrgico atraviesa una prolongada contracción con una utilización de capacidad instalada en mínimos históricos, afectando la producción y el empleo en las principales provincias argentinas.
La actividad metalúrgica en Argentina mostró un retroceso del 5,1% en mayo respecto al mismo mes del año anterior y una baja del 1,4% en comparación con abril, acumulando una caída del 6% en lo que va de 2026. Esta tendencia refleja una fase prolongada de contracción que no presenta señales de recuperación a corto plazo.
De acuerdo con el informe más reciente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la utilización de la capacidad instalada se situó en apenas 39,8%. Esta cifra representa uno de los niveles más bajos registrados históricamente, lo que implica una disminución de 6,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año pasado.
El análisis sectorial revela que la mayoría de los rubros metalúrgicos mantiene una tendencia negativa, con caídas interanuales en Fundición (-8,9%), Maquinaria Agrícola (-8,6%), Bienes de Capital (-6,8%), Equipamiento Médico (-6,3%), Otros Productos de Metal (-4,4%), Autopartes (-2,9%) y Equipos y Aparatos Eléctricos (-2,6%). Solo Carrocerías y Remolques presentó crecimiento, con un aumento del 1,9%.
Por primera vez en 2026, las empresas vinculadas al sector agrícola evidenciaron un retroceso significativo del 9,5%. Asimismo, las cadenas productivas de Minería (-5,6%), Consumo Final (-5,5%), Automotriz (-4,6%), Alimentos y Bebidas (-4,0%), Petróleo y Gas (-3,5%), Energía Eléctrica (-1,9%) y Construcción (-1,1%) continuaron en contracción.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, expresó: “La industria metalúrgica sigue atravesando un escenario de demanda moderada en distintos segmentos de actividad, lo que genera dificultades para muchas empresas. En este contexto, resulta fundamental continuar promoviendo condiciones que favorezcan la inversión, la producción y el sostenimiento del empleo a lo largo de toda la cadena industrial”.
La caída de la actividad metalúrgica se evidenció también en las principales provincias del país, con Buenos Aires mostrando el peor desempeño con un retroceso del 5,9%, afectado por la menor producción en bienes de capital, fundición y otros productos metálicos. Santa Fe (-5,1%) y Córdoba (-4,1%) también profundizaron sus caídas, mientras Entre Ríos (-3,8%) y Mendoza (-2,4%) registraron descensos menos pronunciados. En cuanto al empleo, las empresas metalúrgicas reportaron una disminución del 2,2% interanual y del 0,2% con relación a abril, reflejando el impacto de la crisis en las fuentes laborales del sector.
Rafael Catalano, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM Rosario), destacó que en Rosario la actividad metalúrgica lleva 34 meses consecutivos en descenso. Señaló que la combinación de aumento de costos, apertura de importaciones, caída del consumo y falta de crédito generó una “tormenta perfecta”. Según Catalano, “desde hace más de un año, entre el 60% y el 70% de las industrias no obtienen ganancias. Esto genera una fuerte pérdida de expectativas hacia adelante. La rentabilidad es necesaria para reinvertir, sostener la actividad y preservar las fuentes de trabajo. Sin embargo, hoy no existe un horizonte claro para el sector”.
Sergio De Luca, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Entre Ríos (ADIMER), enfatizó el problema de las altas tasas de interés y la falta de financiamiento para las pymes: “A nosotros no nos quieren prestar. Tienen terror de otorgar créditos a las pymes porque nos consideran de alto riesgo. Vemos una gran diferencia con los fabricantes de maquinaria agrícola, que sí cuentan con financiamiento. Eso es algo que necesitamos que cambie en el corto plazo. Pero hace ya dos años que estamos esperando esas mejoras y, la verdad, no llegan”.
Marcelo Mirón, presidente de la Comisión Buenos Aires de ADIMRA, alertó que “más del 60% de las máquinas están, en promedio, ociosas”. Subrayó que, aunque se habla de reconversión, no todos los sectores tienen las mismas alternativas. Algunos pueden orientarse hacia servicios o reparaciones, pero en otros casos “a veces implica cerrar y dedicarse a otra cosa”. Por eso, insistió en la necesidad de debatir el modelo de país y el rol que la industria metalúrgica debe ocupar en ese proyecto.
El panorama preocupa a sindicatos y cámaras empresariales, que reclaman políticas urgentes para revertir la situación. Sin medidas concretas, la recuperación del sector y la preservación del empleo podrían demorarse aún más.
