Daza descartó de plano una devaluación como salida para las empresas
El viceministro de Economía defendió el rumbo económico del Gobierno, destacó la acumulación de reservas y afirmó que el país dejó atrás la histórica escasez de dólares. También sostuvo que la moneda argentina podría convertirse en una de las más fuertes de la región.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El viceministro de Economía, José Luis Daza, realizó una firme defensa del programa económico del Gobierno y aseguró que la Argentina ya está transitando una transformación profunda que excede los tradicionales ciclos económicos. Según planteó, los cambios en marcha responden a una modificación estructural del funcionamiento de la economía y cuentan con respaldo social expresado en las urnas.
Daza fue uno de los principales expositores durante un encuentro organizado por la calificadora de riesgo Fitch en un hotel de Puerto Madero. Allí repasó la situación heredada por la actual administración, los avances alcanzados en el último año y medio y los factores que, según el Gobierno, explican la reciente mejora en la calificación crediticia del país.
Uno de los ejes centrales de su presentación fue la evolución de las reservas internacionales y el fortalecimiento del balance del Banco Central. Frente a especialistas de Fitch que históricamente observaron con preocupación la dificultad argentina para acumular divisas, el funcionario destacó los resultados obtenidos desde fines de 2025.
Recordó que el programa oficial de compra de dólares tenía como objetivo inicial sumar US$ 10.000 millones a las reservas, una meta que ya fue superada en apenas cinco meses.
"En lo que va del año llevamos comprado más de US$ 10 200 millones y estamos comprando a un ritmo, a una velocidad que, si se sostuviera, en el año sería de US$ 24 000 millones. No creemos que vamos a seguir a este pace (ritmo), la verdad es que no sabemos, pero claramente estamos outperforming (por encima)" sostuvo.
Daza también remarcó la importancia que tiene el equilibrio fiscal dentro del esquema económico actual y sostuvo que el abandono de décadas de déficit permanente constituye uno de los cambios más relevantes de la nueva etapa.
Si bien destacó que la sociedad respaldó este rumbo en distintas elecciones, admitió que gran parte de la credibilidad del programa descansa sobre las principales figuras del Gobierno.
"Por ahora los garantes de este balance fiscal son dos personas, el presidente Milei y el ministro Caputo".
El viceministro cuestionó además una de las ideas más instaladas en la historia económica argentina: la supuesta falta crónica de dólares. Según explicó, el problema no era la ausencia de divisas sino las políticas económicas que distorsionaban los incentivos y generaban desequilibrios permanentes.
En ese contexto, se refirió a uno de los debates más recurrentes entre empresarios y analistas: la discusión sobre el nivel del tipo de cambio. Daza rechazó la posibilidad de una devaluación como mecanismo para mejorar la competitividad y envió un mensaje directo al sector privado.
"No apuesten a una devaluación para salvar su negocio si el negocio depende del tipo de cambio. Nadie sabe qué va a pasar con el tipo de cambio. La oferta de dólares que hay hacia adelante en Argentina es muy fuerte y lo más probable que Argentina siga siendo o se va a convertir en una de las monedas más fuertes del continente".
Para sostener esa visión, el funcionario puso el foco en el crecimiento de sectores como energía y minería, que junto al agro se consolidan como los principales generadores de divisas del país.
Según explicó, mientras en 2022 ambos sectores registraban déficits comerciales, actualmente la situación cambió por completo.
"Este año vamos a tener aproximadamente combinado entre las dos US$ 20.000 millones de superávit. Vamos a tener aproximadamente US$ 85.000 millones de generación de dólares. Ya no dependemos más del precio de la soja o si hubo sequía o no hubo sequía".
Con este diagnóstico, el equipo económico busca transmitir que la mejora de las cuentas públicas, la acumulación de reservas y el crecimiento de sectores exportadores ya no son fenómenos transitorios, sino los pilares de un modelo que aspira a sostenerse en el largo plazo.
