El BCRA reglamentó las cuentas sueldo en dólares y los bancos deberán abrirlas sin costo
La medida, que ya es parte del paquete de la Ley de Modernización Laboral, alcanza tanto a trabajadores registrados como a aquellos por fuera del convenio tradicional. La nueva normativa obliga a las entidades financieras a garantizar extracciones, transferencias y mantenimiento sin cargo
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Banco Central puso en marcha esta semana la reglamentación definitiva para las cuentas sueldo en dólares estadounidenses, un paso que venía siendo esperado desde que la flamante Ley 27.802 de Modernización Laboral abrió la puerta al pago de remuneraciones en esa divisa.
Con esta decisión, la autoridad monetaria no solo despeja las dudas operativas de los bancos, sino que también extiende el beneficio a una franja que hasta ahora quedaba en un limbo legal: los trabajadores que no están bajo el paraguas del Régimen de Contrato de Trabajo, como monotributistas o prestadores de servicios bajo modalidades no convencionales, también podrán tener su propia cuenta sueldo en dólares con las mismas reglas de juego.
Según lo establecido en la circular correspondiente, las cuentas en moneda extranjera gozarán de idénticas condiciones que sus pares en pesos. Traducido al lenguaje de la calle: los bancos quedan obligados a ofrecer la apertura y el mantenimiento de la cuenta sin cobrar un solo centavo, lo mismo que las transferencias, extracciones y el resto de los servicios habituales, siempre que se mantengan dentro del monto que representa el salario acreditado.
Uno de los puntos que más alivio generó entre los trabajadores es que los fondos acumulados no tienen vencimiento ni plazo forzoso para ser retirados; es decir, el ahorro en dólares puede quedarse ahí el tiempo que cada uno quiera, sin que la entidad pueda poner trabas.
Pero no todo es color de rosa en el mundo del billete verde. La normativa pone un freno a la hora de operar con efectivo físico: los depósitos y extracciones de dólares deberán estar disponibles de manera obligatoria en la sucursal donde esté radicada la cuenta. En el resto de las bocas de expendio, así como en cajeros automáticos y terminales de autoservicio, esos movimientos quedarán supeditados a que la entidad financiera cuente con disponibilidad operativa de efectivo en dólares. Esto, en la práctica, significa que no será extraño toparse con el clásico cartel de "sin billetes" en los cajeros de zonas alejadas o de menor demanda, algo que ya ocurre con otras operaciones en moneda dura.
Más allá de lo estrictamente operativo, esta reglamentación llega en un momento en el que el mercado cambiario argentino sigue mostrando una sed insaciable de divisas. Para los especialistas, la medida busca ordenar un canal que hasta ahora se manejaba con cuentapropismo y que muchas empresas ya venían explorando de forma discrecional, sobre todo en sectores como el tecnológico, el agroexportador o las petroleras, donde los salarios en dólares son una práctica creciente.
Sin embargo, la exigencia de que los movimientos en efectivo estén garantizados solo en la sucursal de origen podría desalentar a quienes necesitan disponer del dinero físico en otras localidades, empujándolos a usar transferencias bancarias o billeteras digitales como alternativa.
El Banco Central, por su parte, dejó en claro que esta normativa no es un punto final sino un primer escalón. Fuentes de la autoridad monetaria adelantaron que estarán atentos a los reclamos de los usuarios y a la evolución de la disponibilidad de billetes, y no descartan ajustes futuros si la demanda de efectivo en las sucursales secundarias se dispara. Mientras tanto, desde los bancos ya comenzaron a adecuar sus sistemas internos y sus políticas de atención al cliente, aunque advierten que el principal desafío será la logística del abastecimiento de dólares en todo el país, un problema estructural que no se resuelve con una circular.
En definitiva, la nueva norma otorga un marco legal claro y uniforme a una realidad que ya existía, pero que navegaba en aguas turbulentas. Para el trabajador promedio, tener una cuenta sueldo en dólares deja de ser un privilegio de unos pocos para convertirse en un derecho accesible, siempre que su empleador esté dispuesto a pagarle en esa moneda.
Lo que queda por ver es si el sistema financiero está realmente preparado para dar respuesta a una eventual masificación de este producto, y si la escasez crónica de billetes físicos no terminará desdibujando en la práctica lo que la teoría promete: un salario en dólares que se pueda tocar, retirar y gastar sin vueltas.
