Inflación mayorista: saltó al 3,4% en marzo y la guerra en Medio Oriente volvió a meter presión

El índice que mide los precios al por mayor tuvo su mayor suba desde septiembre, impulsado por el shock energético global. Crecen las dudas sobre su impacto en la inflación minorista de los próximos meses.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

La inflación mayorista volvió a encender una señal de alerta en marzo. Según informó el INDEC, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) subió 3,4% en el mes, el mismo nivel que marcó el Índice de Precios al Consumidor (IPC), y se convirtió en el registro más alto desde septiembre.

 

El dato llega en un contexto atravesado por factores internacionales. El conflicto en Medio Oriente —con Irán como protagonista— y las tensiones en el estratégico Estrecho de Ormuz impactaron de lleno en los precios globales de la energía, que terminaron trasladándose al mercado local.

 

El principal motor de la suba fue el fuerte salto en los hidrocarburos: el petróleo crudo y el gas treparon un 27,3%, empujando al alza todo el índice mayorista. Este shock energético explicó buena parte del aumento en los productos primarios, que en conjunto subieron 7,8%, aunque con una caída del 3,2% en los agropecuarios que ayudó a moderar el impacto.

 

También hubo presión en el sector industrial. Las manufacturas nacionales subieron en promedio 2,3%, con incrementos más marcados en los productos refinados del petróleo (6,6%) y en alimentos y bebidas (2,5%), que tienen un peso importante en la canasta.

 

En paralelo, los precios de los bienes importados aumentaron 1,1%, a pesar de un dólar oficial mayorista que se mantuvo relativamente estable. De esta forma, se revirtió parcialmente la baja que se había registrado en febrero.

 

El dato reavivó un debate que ya venía instalado. El presidente Javier Milei había señalado semanas atrás que los precios mayoristas suelen anticipar lo que luego ocurre con la inflación minorista. Bajo esa lógica, el salto de marzo podría adelantar cierta presión sobre el IPC en los próximos meses.

Sin embargo, los analistas advierten que no es una relación automática. El IPIM está más expuesto a bienes transables —como energía y commodities— y a los vaivenes internacionales, mientras que el IPC tiene un peso mayor de servicios, que responden a otras dinámicas.

 

Hacia adelante, el escenario aparece más incierto. Si bien la estabilidad cambiaria sigue funcionando como ancla, la inercia inflacionaria empieza a dar señales de reactivación, en parte por factores externos que escapan al control local.

 

En este contexto, la clave va a estar en ver cuánto de este shock mayorista logra trasladarse a los precios al consumidor. Si el impacto de la energía se filtra en la cadena de costos, podría complicar el sendero de desaceleración que venía mostrando la inflación en los últimos meses.

 

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