La inflación de febrero fue de 2,9% y ya acumula más de 33% en el último año
El índice de precios volvió a ubicarse cerca de los tres puntos y marcó el sexto mes consecutivo por encima del 2%. Los alimentos, las tarifas y algunos servicios explicaron gran parte de la suba.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
La inflación de febrero se ubicó en 2,9%, según el dato oficial del Índice de Precios al Consumidor difundido este jueves. Con ese resultado, el aumento de precios acumulado en los últimos doce meses llegó al 33,1%, mientras que el indicador volvió a mantenerse por arriba del 2% por sexto mes consecutivo.
El número confirma una tendencia que se viene observando desde mediados del año pasado. Después del piso registrado en mayo de 2025, cuando la inflación había marcado 1,5%, el índice comenzó a mostrar una serie de incrementos mensuales que se sostuvieron en el tiempo. Desde entonces, el indicador acumula ocho meses seguidos con variaciones por encima de ese nivel, con registros de 2,8% en diciembre, 2,9% en enero y un valor similar en febrero.
Según el Indec, las mayores subas del mes pasado fueron en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (6,8%), escoltada por Alimentos y bebidas no alcohólicas y Bienes y servicios varios (ambas 3,3%).
Otras importantes alzas fueron las de la división Restaurantes y hoteles, con 3%, por debajo del 2,9% se colocaron Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,6%), Salud (2,5%), Recreación y cultura (2,3%), Transporte (2%), Comunicación (1,8%), Educación (1,2%) y Bebidas alcohólicas y tabaco (0,6%). Prendas de vestir y calzado no mostró variación con respecto a enero, de acuerdo al informe oficial.
Durante el último mes, uno de los factores que más influyó en el comportamiento del índice fue el aumento en el precio de los alimentos, especialmente de la carne. También impactaron los ajustes en distintos servicios regulados, como las tarifas de energía y algunos servicios públicos.
En el caso de los alimentos y bebidas, el rubro volvió a mostrar un avance significativo. Dentro de ese grupo, la carne registró uno de los mayores incrementos del mes, con subas que en varios casos duplicaron el promedio general de precios. En cambio, otros productos como frutas y verduras ofrecieron cierto alivio y mostraron bajas en sus valores.
Otro de los segmentos que empujó el índice fue el de vivienda y servicios vinculados al hogar. Allí influyeron principalmente las actualizaciones en las tarifas de luz y gas, además de incrementos en algunos gastos relacionados con el mantenimiento del hogar.
En términos generales, los aumentos de precios se distribuyeron de manera bastante extendida en distintos rubros del consumo cotidiano. También se observaron subas en equipamiento para el hogar, productos de limpieza y algunos servicios.
La inflación núcleo —que deja de lado precios regulados y estacionales— se ubicó apenas por debajo del índice general. Ese indicador es seguido de cerca porque suele reflejar con mayor claridad la tendencia de fondo de los precios en la economía.
Alimentos: el factor que más presiona
Dentro de la canasta de consumo, el segmento de alimentos volvió a tener un peso importante en la dinámica inflacionaria. En ese grupo, la carne fue uno de los productos que más se encareció durante el mes, con incrementos muy por encima del promedio.
Otros productos que también mostraron aumentos relevantes fueron las bebidas, algunos artículos de panificación y distintos alimentos procesados. Estos movimientos explican buena parte de la presión que se observó en el índice general.
Sin embargo, hacia el final del mes apareció una señal que fue seguida con atención por el mercado: el precio de la carne registró una leve baja en la última semana de febrero. Aunque se trata de un ajuste pequeño, ese movimiento interrumpió una larga racha de subas consecutivas que se había extendido durante más de tres meses.
El anticipo que había dado la Ciudad
Antes del dato nacional, la inflación de la Ciudad de Buenos Aires ya había marcado una pista sobre la dinámica de los precios. El índice porteño había mostrado una suba de 2,6% en febrero, lo que implicó una leve desaceleración respecto del 3,1% que se había registrado en enero.
En ese caso, el rubro que más presionó sobre el índice fue el vinculado a vivienda y servicios básicos, con incrementos importantes en electricidad, gas y gastos comunes. También influyeron los alquileres, aunque con menor intensidad.
En segundo lugar se ubicaron los alimentos y bebidas, donde nuevamente la carne tuvo un papel central en la suba del índice. En contraste, algunos productos frescos como frutas y verduras mostraron retrocesos en sus precios y ayudaron a moderar parcialmente el aumento general.
Para los próximos meses, la evolución de los alimentos y de las tarifas seguirá siendo uno de los factores clave para determinar si la inflación logra iniciar un sendero de baja más claro. El Gobierno mantiene como objetivo llevar el índice a niveles más cercanos a cero hacia mediados de 2026.
De todos modos, el comportamiento de los precios todavía depende de varios factores, entre ellos la dinámica del consumo, las actualizaciones tarifarias y el impacto que puedan tener los movimientos en los mercados internacionales sobre la economía local.
