La inflación bajó al 2,1% en mayo y marcó su nivel más bajo desde septiembre de 2025

El dato difundido por el Indec confirmó una nueva desaceleración de los precios. En los primeros cinco meses del año la inflación acumuló 14,7%, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2%.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 3 horas

La inflación volvió a mostrar una desaceleración durante mayo y alcanzó uno de los registros más bajos de los últimos meses. Según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 2,1%, por debajo del 2,6% registrado en abril.

 

De esta manera, el costo de vida acumuló una suba de 14,7% en lo que va de 2026, mientras que la inflación de los últimos doce meses se ubicó en 33,2%.

 

El dato era esperado por el mercado, ya que la mayoría de las consultoras privadas venían anticipando una continuidad en la desaceleración observada durante abril. De hecho, las estimaciones previas se movían en un rango de entre 2,1% y 2,5%, por lo que el resultado oficial quedó en el extremo inferior de las proyecciones.

 

La cifra de mayo también consolidó una tendencia que comenzó a verse el mes pasado, cuando la inflación interrumpió una racha de diez meses consecutivos sin desaceleración. En abril, el IPC había marcado 2,6%, luego de alcanzar el 3,4% en marzo.

 

Entre los distintos componentes del índice, los precios estacionales fueron los que registraron la mayor variación mensual, con una suba de 3,5%. El aumento estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de las verduras, aunque parcialmente compensado por bajas en algunas frutas.

Por su parte, los precios regulados avanzaron 2,4%, con incidencia de los combustibles, las tarifas de electricidad y los servicios de agua. En tanto, la inflación núcleo, que excluye factores estacionales y regulados, registró una suba de 1,9%.

 

A nivel de rubros, Comunicación lideró los aumentos del mes con un incremento de 3,4%, explicado principalmente por ajustes en servicios de telefonía e internet. Detrás se ubicó Educación, con una variación de 2,9%.

 

En el otro extremo quedaron las divisiones con menores aumentos. Bebidas alcohólicas y tabaco registró una suba de apenas 0,8%, mientras que Prendas de vestir y calzado avanzó apenas 0,3%.

 

Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a tener un peso importante en la evolución general del índice en casi todas las regiones del país. Dentro de ese rubro se destacaron las subas en panificados, cereales y productos lácteos.

 

La excepción se observó en el noreste argentino, donde el mayor impacto provino de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, especialmente por incrementos en alquileres y gas en garrafa.

 

Antes de la publicación oficial, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central había proyectado una inflación cercana al 2,3% para mayo. El dato final terminó ubicándose por debajo de esa previsión.

 

Las consultoras privadas también habían detectado una moderación en la dinámica general de los precios. Algunas, sin embargo, advirtieron que durante las últimas semanas del mes se observó una aceleración puntual en algunos alimentos, aunque insuficiente para modificar la tendencia descendente del índice.

 

Otro indicador que había anticipado el resultado fue el IPC de la Ciudad de Buenos Aires. Según el organismo estadístico porteño, la inflación de mayo fue también de 2,1%, por debajo del 2,5% registrado en abril y del 3% observado en marzo.

 

Con el dato de mayo sobre la mesa, el mercado ahora seguirá de cerca la evolución de los próximos meses para determinar si la desaceleración logra consolidarse. La atención estará puesta especialmente en los alimentos, los servicios, las tarifas reguladas y los precios estacionales, que continúan siendo los componentes con mayor capacidad de alterar la trayectoria del índice.

 

Para el Gobierno, el resultado representa una señal positiva en su objetivo de seguir reduciendo la inflación y acercarse gradualmente a niveles mensuales más bajos. Sin embargo, los analistas advierten que el desafío pasa por sostener esta tendencia en el tiempo y evitar que eventuales ajustes tarifarios o movimientos en algunos precios clave vuelvan a presionar sobre el costo de vida.

 

 

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