Caputo negocia un salvavidas de US$ 3.000 millones con apoyo de organismos internacionales
El Gobierno busca abaratar el costo de la deuda y ganar aire financiero antes de los próximos vencimientos
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Gobierno avanza en la negociación de un préstamo por unos US$ 3.000 millones con respaldo de organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF. La operación, que todavía está en proceso, apunta a conseguir mejores condiciones de financiamiento en un contexto donde salir directamente al mercado sigue siendo caro para la Argentina.
De hecho, el Banco Mundial ya confirmó en Washington que está trabajando en una garantía de hasta US$ 2.000 millones, aunque la medida todavía debe pasar por la aprobación de su directorio. A ese monto se sumarían otros US$ 500 millones del BID y una cifra similar de la CAF, completando así el paquete que negocia el equipo económico.
Las conversaciones están encabezadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, que viajó a Estados Unidos para participar de la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario Internacional y, de paso, avanzar en la búsqueda de financiamiento. La idea es clara: refinanciar deuda a tasas más bajas y estirar los plazos de pago.
Desde el Banco Mundial destacaron el apoyo a las reformas económicas del Gobierno y señalaron que la garantía en estudio apunta a “reducir costos de financiamiento” y “mejorar la confianza de los mercados”. En la práctica, el esquema consiste en usar esas garantías como respaldo para luego salir a buscar plata en bancos privados con tasas más accesibles.
Según trascendió, la Argentina estaría negociando una tasa cercana al 5%, bastante por debajo de lo que hoy debería pagar si emitiera deuda en los mercados internacionales, donde el costo supera el 9% en función del riesgo país. Además, el préstamo tendría un plazo de seis años, con tres de gracia, lo que le daría cierto alivio en el corto plazo.
El objetivo de fondo es reforzar las reservas antes de un compromiso clave: el pago de unos US$ 4.300 millones a bonistas el próximo 9 de julio. En paralelo, el FMI ya anunció un acuerdo técnico para destrabar un desembolso de US$ 1.000 millones, que también incluye apoyo de organismos internacionales.
La estrategia no es nueva en la región. Argentina busca replicar el modelo que utilizó Ecuador, que logró volver a los mercados tras conseguir garantías parciales de organismos multilaterales, lo que le permitió bajar el costo de financiamiento.
Por ahora, en el Ministerio de Economía apuestan a evitar una vuelta inmediata a los mercados internacionales. Caputo les aseguró a inversores que el país cuenta con financiamiento más barato disponible para lo que resta del año, aunque desde el FMI insisten en que el objetivo final es recuperar un acceso sostenido al crédito global.
En este contexto, el eventual acuerdo con los organismos multilaterales se suma a un esquema más amplio que incluye el programa vigente con el FMI por US$ 20.000 millones, líneas de financiamiento con bancos privados y otras herramientas como los préstamos REPO y emisiones en el mercado local.
Si la operación se concreta, el Gobierno sumará una herramienta clave para atravesar los próximos meses sin sobresaltos financieros. Pero también quedará atado a nuevas condiciones y compromisos, en un equilibrio delicado entre conseguir oxígeno y mantener el rumbo de las reformas.
En definitiva, más allá del alivio inmediato, la clave seguirá siendo si Argentina logra recuperar la confianza de los mercados de manera sostenida. Porque sin ese respaldo, cualquier estrategia de financiamiento —por más creativa que sea— termina siendo apenas un puente hacia el próximo vencimiento.
