Acuerdo con el FMI: luz verde técnica y un desembolso de USD 1.000 millones en camino
Con el visto bueno preliminar del organismo, el Gobierno busca consolidar el programa económico y reforzar las reservas en medio de un escenario global todavía incierto.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Fondo Monetario Internacional confirmó este miércoles que alcanzó un acuerdo a nivel técnico con la Argentina en el marco de la segunda revisión del programa vigente. Se trata de un paso clave para destrabar un desembolso cercano a los USD 1.000 millones, que quedará sujeto a la aprobación final del directorio del organismo.
La noticia llegó desde Washington, donde el ministro de Economía, Luis Caputo, aterrizó en las últimas horas para participar de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial. El objetivo central del viaje era justamente avanzar en este entendimiento y asegurar la llegada de fondos frescos, en un momento donde la acumulación de reservas sigue siendo una de las principales prioridades del equipo económico.
Desde el organismo destacaron que el acuerdo se da en un contexto de mayor dinamismo en la agenda de reformas. En particular, señalaron la aprobación del Presupuesto 2026 en el Congreso y una serie de leyes consideradas clave para la estrategia oficial, que apuntan a ordenar las cuentas públicas y mejorar las condiciones para la inversión.
En ese frente, el Banco Central de la República Argentina viene mostrando un desempeño positivo en lo que va del año. Según los últimos datos, la entidad ya compró más de USD 5.500 millones, lo que permitió reforzar su posición externa y darle mayor respaldo al esquema cambiario vigente.
Otro punto que subrayó el organismo fue la capacidad de la economía argentina para amortiguar el impacto de la guerra en Medio Oriente. En un contexto internacional complejo, el país logró sostener cierta estabilidad apoyado en la mejora de algunas variables macroeconómicas y en su condición de exportador neto de energía, lo que le permitió beneficiarse parcialmente de los precios internacionales.
Además, el FMI destacó un dato que el Gobierno viene mostrando como señal de normalización financiera: las empresas pudieron volver a girar dividendos al exterior después de seis años de restricciones. Este movimiento, si bien todavía incipiente, es leído como un gesto de mayor previsibilidad para los inversores y un paso hacia la normalización del frente externo.
De todos modos, el acuerdo técnico es apenas una etapa dentro de un proceso más amplio. La aprobación del directorio será clave no solo para habilitar el desembolso, sino también para validar el rumbo económico que viene planteando el Gobierno. En ese sentido, las próximas semanas serán determinantes para medir el nivel de respaldo internacional al programa.
En paralelo, el desafío sigue siendo sostener el equilibrio entre ajuste, crecimiento y estabilidad. Si bien algunos indicadores muestran mejoras, el contexto global sigue siendo volátil y la economía local todavía enfrenta tensiones propias, como la inflación persistente y la necesidad de consolidar la recuperación. El acuerdo con el FMI, en este marco, aparece como una pieza importante, pero no definitiva, dentro de un esquema que todavía está en construcción
