Reino Unido y China buscan descongelar la relación y hablan de una alianza estratégica

Keir Starmer y Xi Jinping se reunieron en Beijing y coincidieron en la necesidad de cooperar en un mundo cada vez más convulsionado. Tras años de tensión, ambos países intentan recomponer vínculos políticos y económicos.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

En medio de un escenario global cada vez más revuelto, los líderes de Reino Unido y China dieron este jueves una señal clara de acercamiento. El primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente chino, Xi Jinping, hablaron de avanzar hacia una “asociación estratégica” para fortalecer los lazos bilaterales, después de varios años de relación fría y cargada de roces.

 

Aunque ninguno mencionó directamente a Donald Trump, el trasfondo estuvo presente. El impacto del regreso del republicano a la Casa Blanca y sus desafíos al orden internacional posterior a la Guerra Fría flotaron en el ambiente durante la reunión, que duró 80 minutos, el doble de lo previsto, en el Gran Salón del Pueblo de Beijing.

 

“Trabajar juntos en temas como el cambio climático y la estabilidad global, especialmente en momentos difíciles para el mundo, es exactamente lo que deberíamos estar haciendo”, le dijo Starmer a Xi al inicio del encuentro. Para Londres, la idea es reconstruir una relación dañada por acusaciones de espionaje, el respaldo chino a Rusia en la guerra de Ucrania y la situación de los derechos y libertades en Hong Kong.

 

La visita de Starmer es la primera de un primer ministro británico en ocho años y llega con una agenda cargada. Incluye acuerdos comerciales, anuncios empresariales y una medida concreta: los ciudadanos británicos podrán ingresar a China por hasta 30 días sin visa, tanto por turismo como por negocios.

 

Desde Beijing, Xi admitió que la relación tuvo retrocesos en el pasado y sostuvo que eso no benefició a nadie. En un mensaje con tono global, advirtió que si las grandes potencias no respetan el derecho internacional, el mundo puede volver a convertirse en una “jungla”. Downing Street, por su parte, aseguró que busca una relación “estable, de largo plazo y mutuamente beneficiosa”.

Tras la reunión, Starmer se mostró conforme y afirmó que la relación “está en un buen lugar”. Destacó avances en temas sensibles como los aranceles al whisky escocés y defendió el diálogo, incluso en un contexto de diferencias. También reconoció que planteó cuestiones vinculadas a derechos humanos en una conversación “respetuosa”.

 

El viaje tiene un fuerte componente económico. Más de 50 ejecutivos acompañan al premier, y ya se anunció, entre otros acuerdos, una inversión de 15.000 millones de dólares de AstraZeneca en China hasta 2030. Londres ve al gigante asiático como una vía para apuntalar el crecimiento y aliviar el costo de vida, uno de los principales dolores de cabeza de su gobierno.

 

En un mundo sacudido por tensiones comerciales y nuevas barreras, Starmer dejó claro su enfoque: cooperar donde sea posible, discutir donde haga falta y no romper puentes. “Perseguir objetivos comunes sin negar las diferencias”, resumió. Un mensaje que busca reposicionar a Reino Unido en el tablero global mientras el orden internacional vuelve a crujir.

 

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