Trump amenaza a Corea del Sur con elevar aranceles comerciales del 25% a sus importaciones

El presidente de Estados Unidos anunció un fuerte aumento de impuestos a las importaciones surcoreanas y acusó a Seúl de demorar la aprobación del acuerdo comercial firmado el año pasado.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

Donald Trump volvió a encender la mecha del conflicto comercial. Ayer lunes anunció que Estados Unidos aumentará del 15% al 25% los aranceles a las importaciones provenientes de Corea del Sur, en un claro gesto de presión por la falta de avances legislativos del acuerdo comercial que ambos países habían cerrado el año pasado.

 

Según explicó el propio mandatario en redes sociales, la suba alcanzará a sectores clave como la industria automotriz, la madera, los productos farmacéuticos y prácticamente todo el esquema de “aranceles recíprocos”. En su mensaje, Trump dejó en claro su enojo: sostuvo que Washington cumplió rápidamente con la reducción de impuestos acordada, pero que ahora espera la misma velocidad del lado surcoreano.

 

“Los acuerdos comerciales son fundamentales para Estados Unidos. Nosotros actuamos rápido para bajar nuestros aranceles según lo pactado. Esperamos que nuestros socios hagan lo mismo”, lanzó el presidente, fiel a su estilo directo y confrontativo.

 

El trasfondo del conflicto es político y legal. Trump impuso los aranceles invocando una emergencia económica, una maniobra que le permitió esquivar al Congreso estadounidense. Corea del Sur, en cambio, necesita que su Parlamento apruebe formalmente el marco comercial anunciado en julio y ratificado durante la visita de Trump a Seúl en octubre. Esa demora es la que ahora desató la reacción de la Casa Blanca.

 

Desde la presidencia surcoreana salieron a bajar el tono, aunque sin desconocer la tensión. Confirmaron que el ministro de Industria, Kim Jung-Kwan, viajará a Estados Unidos para reunirse con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, mientras que el ministro de Comercio, Yeo Han-koo, hará lo propio con el representante comercial Jamieson Greer. El objetivo: destrabar el conflicto antes de que escale.

El acuerdo bajo discusión no es menor. Incluye un compromiso de Corea del Sur de invertir unos 350.000 millones de dólares en la economía estadounidense durante los próximos años, con un fuerte foco en la recuperación de los astilleros navales. En Seúl ya se presentaron cinco proyectos de ley para poner en marcha ese paquete de inversiones, que hoy están siendo analizados por la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional.

 

Desde el oficialismo surcoreano aseguran que intentarán acelerar el debate. La portavoz del Partido Democrático, Kim Hyun-jung, adelantó que buscarán coordinar con el Gobierno una rápida tramitación parlamentaria, incluso unificando los cinco proyectos en una sola ley para simplificar el proceso.

 

Más allá de los papeles y las promesas de inversión, la relación bilateral viene mostrando señales de desgaste. El año pasado, una redada migratoria en una planta de Hyundai en Georgia terminó con 475 trabajadores detenidos, muchos de ellos ciudadanos surcoreanos. El episodio generó un fuerte malestar en Seúl y obligó a negociaciones contrarreloj para lograr su repatriación.

 

El nuevo anuncio de Trump confirma que la política arancelaria seguirá siendo una herramienta central de presión. En los últimos meses, el presidente también amenazó a países europeos, a Canadá e incluso a la Unión Europea, usando los impuestos a las importaciones como moneda de cambio en negociaciones geopolíticas y comerciales.

 

Todo indica que este año volverá a estar marcado por idas y vueltas, amenazas y marchas atrás. Trump insiste en que sus acuerdos traen inversiones y beneficios para Estados Unidos, pero muchos de esos pactos todavía están lejos de quedar cerrados del todo. Mientras tanto, el tablero global vuelve a sacudirse al ritmo de los aranceles.

 

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