Irán redobla la apuesta y promete mantener cerrado indefinidamente el estrecho de Ormuz
El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, advirtió que su país seguirá combatiendo y mantendrá bloqueada una de las rutas petroleras más importantes del planeta. La decisión vuelve a sacudir al mercado energético mundial y profundiza el conflicto con Estados Unidos e Israel.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Irán aseguró que continuará con la ofensiva militar y que sostendrá el cierre del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Así lo expresó este jueves el flamante líder supremo del país, Mojtaba Khamenei, en un mensaje difundido por la televisión estatal. Se trata de sus primeras palabras públicas desde que asumió el cargo tras la muerte de su padre, el ayatolá Ali Khamenei.
En un discurso con tono desafiante, el nuevo dirigente sostuvo que los países vecinos deberían clausurar todas las bases militares estadounidenses que funcionan en su territorio. De lo contrario, advirtió, Irán continuará atacándolas. Además, prometió que el país no dejará sin respuesta las muertes provocadas por el conflicto.
“Le aseguro a todos que no vamos a olvidar vengar la sangre de nuestros mártires”, afirmó en su mensaje dirigido a la población iraní. También remarcó que el reclamo popular es continuar con la defensa del país y obligar al enemigo a arrepentirse. En ese marco, señaló que el bloqueo del estrecho de Ormuz seguirá siendo una herramienta clave dentro de la estrategia militar iraní.
El mensaje fue leído por un presentador en la televisión estatal, sin que se mostrara un video del líder supremo. Tampoco se difundieron imágenes recientes suyas desde el ataque que terminó con la vida de su padre. Funcionarios iraníes indicaron que el nuevo líder sufrió heridas leves durante ese episodio. En su discurso, Khamenei también reveló que su esposa, su hermana y otros familiares murieron en ese mismo ataque.
Poco después del mensaje, la Guardia Revolucionaria iraní anunció que cumplirá las órdenes del nuevo líder y mantendrá bloqueado el paso marítimo. Mientras tanto, el conflicto siguió escalando con nuevos ataques contra embarcaciones en la región.
Horas antes, otras tres embarcaciones habían sido alcanzadas en el Golfo. La Guardia Revolucionaria se adjudicó al menos uno de esos episodios: el ataque contra un carguero tailandés que terminó incendiado. Según el comunicado militar, el barco habría desobedecido órdenes iraníes. En paralelo, otro buque portacontenedores reportó haber sido alcanzado por un proyectil de origen desconocido cerca de los Emiratos Árabes Unidos.
La guerra, que comenzó a fines de febrero con bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, ya dejó cerca de 2.000 muertos. Además, provocó lo que la Agencia Internacional de Energía describe como la mayor interrupción en el suministro energético global de la historia.
A pesar de que Washington y Tel Aviv sostienen que gran parte del arsenal de largo alcance iraní fue destruido, este jueves se reportó la aparición de nuevos drones sobre Kuwait, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Omán. Al mismo tiempo, el grupo Hezbollah, aliado de Irán en Líbano, lanzó la mayor andanada de cohetes contra Israel desde que comenzó la guerra, lo que derivó en nuevos bombardeos israelíes sobre Beirut.
El impacto en los mercados fue inmediato: el precio del petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril. El repunte se produjo luego de que a comienzos de la semana los valores bajaran levemente tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien había asegurado que el conflicto estaba cerca de terminar.
Trump, cada vez más jaqueado, volvió a insistir en que Estados Unidos ya ganó la guerra, aunque evitó dar precisiones sobre cómo se alcanzará una solución definitiva o de qué manera se reabrirá el estrecho de Ormuz. Funcionarios estadounidenses e israelíes sostienen que el objetivo de la ofensiva es destruir los programas de misiles y nuclear de Irán. Sin embargo, el mandatario también reclamó la rendición total del país y planteó que su gobierno debería tener influencia sobre quiénes lideran la nación persa.
Dentro de Irán, mientras tanto, la tensión también se siente en las calles. Habitantes de Teherán relataron que la presencia de fuerzas de seguridad se incrementó en distintos barrios de la capital. Aunque los comercios continúan abiertos, muchos vecinos prefieren mantenerse resguardados ante el temor de nuevos ataques.
Según fuentes citadas por agencias internacionales, los servicios de inteligencia estadounidenses consideran que la cúpula política iraní todavía mantiene el control del país y que no existe un riesgo inmediato de colapso del gobierno. Si bien algunos sectores de la sociedad iraní reclaman cambios políticos, hasta el momento no se registraron protestas organizadas mientras el país continúa bajo fuego.
En paralelo, las principales economías del mundo anunciaron que liberarán unos 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas para intentar amortiguar el golpe en los mercados. Sin embargo, especialistas advierten que esa medida podría tardar meses en concretarse y que apenas alcanzaría para cubrir unas pocas semanas del flujo que normalmente pasa por el estrecho de Ormuz.
Para los analistas energéticos, la única manera de estabilizar los precios será lograr que vuelva a circular petróleo por esa vía marítima. Mientras el bloqueo continúe y la guerra siga escalando, advierten, el mercado global de energía seguirá atravesando un escenario de extrema volatilidad.
