Eduardo Costantini: "La Argentina arrastra dificultades históricas y tenemos que empezar de abajo"

Eduardo Costantini advirtió sobre las dificultades estructurales del país y la fuga de capitales, mientras que Hernán García puso el foco en la tecnología como herramienta para democratizar el crédito.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

En el marco del Congreso Económico Argentino dentro de la Expo EFI, dos voces autorizadas del mundo financiero y empresarial expusieron sus diagnósticos sobre los desafíos que la Argentina enfrenta para consolidar un modelo de crecimiento sostenible. Eduardo F. Costantini, fundador de Consultatio Financial Services, y Hernán García, CEO de Naranja X, coincidieron en un diagnóstico crítico sobre el presente del país, aunque desde perspectivas complementarias: uno centrado en las falencias estructurales del sistema financiero y el otro en las oportunidades que abre la tecnología para reinventar el acceso al crédito.

 

Con una mirada frontal y sin rodeos, Costantini planteó un diagnóstico que muchos empresarios suscriben en privado pero pocos se animan a expresar en público. "La Argentina arrastra dificultades muy grandes, históricas. Somos un país que tenemos que empezar de abajo", afirmó durante su exposición ante una audiencia compuesta por inversores, banqueros y funcionarios.

 

El dato más llamativo de su intervención fue la constatación de que "la mayoría de los ahorros nuestros están en el exterior". La frase funciona como una autocrítica implícita al propio sistema financiero local: si los argentinos prefieren guardar sus dólares en cuentas fuera del país antes que depositarlos en bancos locales, hay una falla de fondo que trasciende la coyuntura.

 

Pero Costantini no se limitó a señalar el problema. Pasó rápidamente a uno de los temas centrales de su exposición: el crédito hipotecario y las dificultades estructurales para su desarrollo en el país.

 

"El crédito hipotecario en serio surge del fondeo en serio del sistema financiero", sentenció Costantini. Y explicó: "Tendrías que tener grandes depósitos, con una maturity muy extendida, para matchear el crecimiento del crédito hipotecario. No podés hacer ese crecimiento en base al capital de los bancos".

 

La observación toca un punto neurálgico del sistema financiero argentino. Los créditos hipotecarios requieren plazos largos —30 años es el estándar internacional—, pero los depósitos en los bancos locales suelen ser de corto plazo. Esa descalce temporal es una de las razones por las que la oferta de hipotecarios en la Argentina ha sido históricamente reducida y volátil.

 

Costantini ofreció una alternativa: "Está bien, también se pueden emitir bonos, pero a 10 años y vos necesitas un crédito a 30". La frase resume la dificultad de fondo: incluso cuando el sistema busca fuentes alternativas de fondeo, los plazos disponibles no alcanzan para financiar una vivienda propia en las condiciones que demandan los tomadores de crédito.

Del otro lado del auditorio, Hernán García aportó una mirada complementaria pero diferente. Mientras Costantini diagnosticaba los problemas estructurales del sistema financiero tradicional, García puso el foco en las nuevas herramientas que permiten ampliar el acceso al crédito en el segmento retail.

 

"Hoy la tecnología nos habilita a poder entender a partir de las transacciones qué hace el usuario dentro de la aplicación, y conocer la capacidad de pago del cliente. Es una variable central en el segmento retail", afirmó García.

 

La declaración refleja la estrategia de Naranja X, una de las empresas que más innovó en el cruce entre tecnología financiera y consumo masivo. A diferencia del sistema bancario tradicional, que suele basarse en información declarativa o en historiales crediticios formales, las fintech como Naranja X pueden analizar el comportamiento real de los usuarios a partir de sus patrones de consumo.

 

García fue claro sobre el desafío prioritario: "El desafío primero es tener información suficiente para poder hacer el conocimiento del usuario de la mejor manera para darle una oferta de crédito accesible". La frase condensa una de las promesas no resueltas de la inclusión financiera: cómo llevar crédito a quienes tienen capacidad de pago pero carecen de historial bancario tradicional.

 

Las exposiciones de Costantini y García reflejan dos caras de un mismo problema: la dificultad estructural que tiene la Argentina para canalizar el ahorro hacia la inversión productiva y el crédito a las familias. Mientras el fundador de Consultatio apunta a la necesidad de reformar el sistema financiero de raíz —con plazos más largos, depósitos estables y un entorno de confianza que revierta la fuga de capitales—, el CEO de Naranja X confía en que la tecnología puede sortear muchas de estas barreras, al menos en el segmento retail.

 

Ambos diagnósticos, sin embargo, convergen en un punto: el crédito no es un problema de mala voluntad de los bancos o de falta de demanda, sino de diseño institucional y de reglas de juego que aún no logran alinear los incentivos de ahorristas, prestamistas y tomadores de crédito.

 

 

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