Bausili buscó calmar al mercado: habló de “shock transitorio” en la inflación y le apuntó a los bancos
El titular del Banco Central defendió el plan económico en Expo EFI, relativizó el último dato de precios y aseguró que el sistema financiero empieza a ordenarse.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
En una presentación extensa y seguida con atención en Expo EFI, el presidente del Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili, salió a respaldar el programa de estabilización del Gobierno y trató de llevar tranquilidad en dos frentes sensibles: la inflación y la suba de la morosidad.
El funcionario reconoció que el último dato del INDEC —que marcó un 3,4% en marzo— estuvo por encima de lo esperado, pero evitó dramatizar. “Entre los aspectos negativos, es claro que el índice de precios aumentó más de lo deseado, y que, a nivel general, podría indicarse que hubo un cambio de tendencia en el nivel de inflación mensual. Nosotros creemos que esto es temporario”, afirmó.
Según explicó, el repunte de los precios tuvo que ver con factores puntuales. “Hubo un salto de precios como consecuencia de la caída en la demanda de dinero del año pasado, combinado con algunos cambios en precios relativos. Las expectativas de mercado permanecen bien ancladas y también señalan un proceso desinflacionario hacia delante”, sostuvo, al insistir en que la tendencia de fondo sigue siendo a la baja.
Sobre tarifas, explicó: “Las tarifas públicas se ajustaron entre enero y marzo, acomodando los movimientos en el tipo de cambio del período preelectoral”. En tanto, también advirtió sobre el frente externo: “Llega el impacto del conflicto en Irán, que no se puede saber todavía si va a ser temporario o permanente. Este shock sobre los precios de la nafta golpea a todas las economías del mundo de manera comparable”.
Otro punto que el titular del Central destacó como positivo fue la baja transmisión a precios de los movimientos del dólar, incluso en un contexto de cambios en el régimen cambiario. “Es importante destacar que los movimientos en el tipo de cambio, que en el último año experimentó modificaciones en el régimen –con la salida del cepo, la flotación entre bandas, las elecciones y un shock geopolítico–, no tuvieron impacto sobre los precios de los bienes. Esto es un hito muy importante para una economía tan bimonetaria como la nuestra”, remarcó.
En paralelo, Bausili se metió con otro tema que viene generando ruido: el aumento de la morosidad en el sistema financiero. Allí bajó el tono de alarma y lo vinculó directamente con la reactivación del crédito. “Si no hay crédito, no hay mora. Cuando aumentó el crédito, apareció la mora”, sintetizó.
De todos modos, también apuntó contra las entidades financieras por cómo encararon esa primera etapa de expansión. “Los bancos, por su lado, tuvieron que reconstruir sus bases de datos y la historia crediticia de sus clientes: el scoring. La primera ola de créditos fue otorgada, de alguna manera, a ciegas. Sin saber a quién se les estaba prestando el dinero”, advirtió, especialmente en el caso de los préstamos personales.
En base a datos del propio Banco Central, explicó que el deterioro se concentró en ese segmento y que, a nivel general, el pico de mora todavía no estaba claro en febrero. Sin embargo, destacó que en los últimos meses empezaron a aparecer señales de mejora. “Sin embargo, aparecen indicios alentadores sobre la recuperación del crédito. El nivel de deterioro en las carteras se desacelera, y la información que anticipan marzo y abril muestra mejoras adicionales”.
Y cerró con una mirada más optimista: “Medido en pesos el impacto de la mora marginal va perdiendo relevancia sobre el sistema financiero. En un sistema financiero tan amplio, los datos son heterogéneos, con bancos que ya han visto el pico de la mora, algunos en enero, otros en febrero y otros en marzo. De a poco, el sistema se está saneando”.
Más allá del mensaje oficial, en el mercado siguen mirando de cerca la evolución de los precios y del crédito. El dato de inflación de marzo encendió algunas alertas y puso a prueba la consistencia del proceso de desinflación, sobre todo en un contexto donde todavía hay ajustes pendientes en tarifas y variables clave.
En ese escenario, el desafío para el Banco Central pasa por sostener la credibilidad del programa y evitar sobresaltos en expectativas. Si la inflación efectivamente retoma la senda descendente en los próximos meses, como anticipa Bausili, el Gobierno podría ganar aire. Pero si los números vuelven a desviarse, la presión sobre el esquema económico no va a tardar en reaparecer.
