Milei refuerza el reclamo por Malvinas mientras Trump evalúa un cambio histórico

El Presidente aseguró que el Gobierno trabaja “todo lo humanamente posible” por las islas, en medio de versiones sobre un cambio histórico en la postura de Estados Unidos frente al Reino Unido

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El presidente Javier Milei volvió a poner en agenda la cuestión Malvinas y aseguró que desde su gestión están "haciendo todo lo humanamente posible para que las Islas Malvinas vuelvan a manos de Argentina". Lo dijo en un contexto caliente: una filtración desde el Pentágono encendió versiones sobre un posible giro de Donald Trump respecto al histórico respaldo de Estados Unidos a Gran Bretaña en la disputa por las Islas Malvinas.

 

"La soberanía no se negocia", afirmó Milei en una entrevista en un canal de streaming, aunque aclaró que "hay que hacerlo de manera criteriosa, con cerebro". El mensaje apunta a sostener el reclamo histórico argentino, pero sin romper del todo los equilibrios diplomáticos en un tablero internacional que se muestra cada vez más inestable.

 

Las versiones que circulan en medios internacionales indican que Trump estaría evaluando retirar el apoyo automático a Londres, vigente desde 1833, cuando los británicos ocuparon las islas. El posible cambio no sería casual: responde, según esas filtraciones, al malestar del exmandatario por la falta de respaldo que recibió en operaciones militares vinculadas a Irán.

 

El dato, que sacudió a la prensa británica y llegó rápidamente a la dirigencia local, fue difundido por la agencia Reuters y amplificado por distintos medios del Reino Unido, que ya hablan de un escenario de “amenaza” sobre la estabilidad diplomática en el Atlántico Sur.

 

En paralelo, crece la tensión global. Los mismos correos filtrados sugieren que Trump analiza aplicar sanciones a países de la OTAN que no acompañaron a Washington en el conflicto con Irán, e incluso no descarta una salida del bloque. Un movimiento de ese calibre implicaría un cimbronazo geopolítico de alcance mundial.

La posibilidad de que Estados Unidos abandone o debilite su rol dentro de la OTAN encendió alarmas en Europa. Hoy, Washington aporta cerca del 60% del gasto en defensa de la alianza, por lo que una eventual retirada obligaría a los países europeos a acelerar un proceso de rearme y redefinir su estrategia militar.

 

En ese clima, voces británicas salieron a marcar preocupación. El diario The Sun recogió la opinión del almirante Lord West, quien advirtió que Trump "parece estar dispuesto a permitir que se destruya la alianza político-militar más exitosa de la historia moderna. Vladimir Putin no podría estar más contento", agregó, en referencia al impacto que tendría un quiebre en el bloque occidental.

 

La tensión por Malvinas, que arrastra casi dos siglos de historia, vuelve así al centro de la escena, pero ahora atravesada por una disputa global mucho más amplia. Ya no se trata sólo de un reclamo bilateral entre Argentina y el Reino Unido, sino de cómo se reconfiguran las alianzas de poder en un mundo cada vez más fragmentado.

 

En este contexto, el Gobierno argentino busca moverse con cautela. Si bien las declaraciones de Milei refuerzan la posición histórica del país, también dejan entrever que cualquier avance concreto dependerá de factores externos que escapan al control local.

 

El posible cambio de postura de Estados Unidos abre una ventana que, de confirmarse, sería inédita. Pero también plantea riesgos: un escenario internacional más volátil, con alianzas en revisión y tensiones militares latentes, donde cada movimiento puede tener efectos imprevisibles.

 

 

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