Trump amenazó a Irán con hacer lo mismo que en Venezuela: "El próximo ataque será mucho peor"
El presidente de Estados Unidos habló de una armada “lista para actuar con rapidez y violencia”, Teherán endurece su postura, el petróleo reacciona y la región vuelve a quedar al borde de un conflicto mayor.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
Donald Trump volvió a agitar el tablero internacional este miércoles al anunciar el envío de una poderosa flota naval estadounidense rumbo a Irán. Según el propio presidente, el despliegue está preparado para cumplir su objetivo “rápido y sin vueltas”, en un tono que recordó a otras intervenciones recientes de Washington en la región. El mensaje, publicado en su red Truth Social, encendió todas las alarmas y profundizó una escalada que ya venía cargada de tensión.
“Una armada enorme se dirige a Irán, con fuerza, velocidad y decisión”, escribió Trump, alardeando de que se trata de un despliegue incluso mayor al enviado tiempo atrás a Venezuela. La flota está encabezada por el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln y, según el mandatario, está lista para actuar “con rapidez y violencia” si la situación lo exige. Incluso acompañó el anuncio con un video en el que celebró: “Otra hermosa armada navegando hermosamente hacia Irán”.
El impacto del cruce también se sintió en los mercados. Tras las declaraciones del presidente norteamericano, el precio del petróleo Brent trepó hasta los 68,19 dólares por barril, el valor más alto desde fines de septiembre, extendiendo una suba que ya venía fuerte desde la jornada anterior.
En Teherán, el clima es de máxima alerta. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, reconoció ante periodistas extranjeros que el gobierno iraní ve más cerca una confrontación militar que un acuerdo diplomático. “Nos preparamos para el peor escenario. La prioridad es defender el país”, aseguró. También dejó claro que cualquier ataque, aunque sea limitado, tendrá una respuesta contundente.
Gharibabadi sostuvo que los canales de diálogo no están cerrados del todo, pero hoy están congelados. “Hablan de negociar, pero hay que ver cuánta seriedad tienen”, deslizó, y advirtió que si Washington cree que puede presionar con despliegues militares para imponer condiciones, “no lo va a lograr”.
El trasfondo del conflicto se agrava con la situación interna en Irán. El envío de la flota fue ordenado tras los violentos disturbios de principios de enero, reprimidos con dureza por el régimen. Las cifras oficiales hablan de más de 3.000 muertos, aunque organizaciones opositoras elevan el número a por lo menos 6.000. Desde Teherán ya avisaron que, ante un ataque estadounidense, todas las bases militares de EE.UU. en la región pasarán a ser consideradas objetivos legítimos.
Mientras tanto, el reloj sigue corriendo. Con buques avanzando, discursos cada vez más duros y mercados en vilo, Medio Oriente vuelve a quedar al borde de una crisis de proporciones. Nadie parece dispuesto a retroceder, y cualquier chispa puede terminar de prender un conflicto que muchos dicen querer evitar, pero pocos logran frenar.
