El Gobierno lanza un nuevo bono en dólares con tasa anual del 6% para tentar al ahorrista

El Gobierno sale al mercado con un nuevo título en moneda dura, pensado para quienes guardan dólares quietos y buscan un rendimiento un poco más jugoso.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 3 horas

El Gobierno anunció que lanzará un bono en dólares con el que busca captar hasta USD 150 millones por subasta, con la posibilidad de estirar la colocación al día siguiente por otros USD 100 millones más al precio de corte. La iniciativa aparece como una alternativa para los ahorristas que hoy miran de reojo los plazos fijos en dólares, cuyas tasas siguen siendo poco seductoras.

 

El nuevo título estará emitido bajo ley argentina y vencerá el 29 de octubre de 2027, es decir, después de las elecciones presidenciales y antes de que asuma el próximo gobierno.

 

Tendrá una tasa nominal anual del 6%, con pagos mensuales, y el precio se definirá a través de una licitación. En total, el programa prevé un tope de emisión de hasta USD 2.000 millones.

 

La apuesta oficial apunta a un público bien concreto: pequeños y medianos ahorristas que mantienen dólares en cuentas a la vista o en cajas de seguridad, sin demasiadas opciones para hacer rendir esos fondos. Frente a plazos fijos que no llegan al 5% anual, el bono se presenta como una opción algo más atractiva para quienes no quieren asumir demasiados riesgos.

Desde el área económica dejaron en claro que los dólares que se consigan con esta colocación no se usarán para gastos corrientes. Según se informó, los fondos estarán destinados a cubrir pagos de capital de títulos que vencen en julio de 2026, en línea con una estrategia de ordenar el perfil de deuda con anticipación.

 

En el mercado, la lectura es que el instrumento llega en un momento donde hay abundancia de dólares financieros y una fuerte competencia por captar ese ahorro. Todo dependerá, coinciden, de la tasa a la que finalmente cierre la licitación y del apetito real que muestre el público por un bono de corto plazo en moneda dura.

 

La jugada también se inscribe en un contexto particular: dólar relativamente estable, tasas en pesos todavía altas y un carry trade que viene dejando ganancias interesantes medidas en dólares. En ese escenario, el bono aparece como una opción intermedia para quienes dudan entre dolarizarse del todo o seguir apostando a instrumentos en pesos.

 

Sin embargo, el atractivo del esquema no está garantizado. Con una inflación que no termina de acomodarse, los rendimientos reales en pesos se van achicando y obligan a ofrecer incentivos cada vez más claros para que los ahorristas no se corran del mercado local. En ese equilibrio fino se juega buena parte del éxito de esta nueva apuesta en dólares.

 

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