Inversión|21 de enero de 2021

La importancia de invertir a largo plazo

Si bien es posible obtener una ganancia operando en breves periodos de tiempo, la historia y la teoría demuestran que el largo plazo es aún más eficiente al momento de invertir.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Una gran cantidad de personas ajenas al ámbito bursátil comienzan a dar sus primeros pasos en él creyendo que ganar dinero de la noche a la mañana es posible. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el tiempo es el mejor amigo del inversor; la paciencia, su herramienta más efectiva. Para sacarle el mayor provecho posible a la Bolsa, hay que conocer la verdadera importancia del largo plazo al momento de invertir.

 

Las consecuencias de la volatilidad

En simples palabras, la volatilidad hace referencia a cuánto varía el precio de un activo en un periodo de tiempo determinado, independientemente de su tendencia principal. Generalmente, el inversor busca que la variación del precio sea positiva, a excepción de aquel que arme una estrategia bajista.

 

En relación a la evolución de los activos a lo largo del tiempo y el efecto de la volatilidad, Jorge Garbarino, experimentado operador de mercado y docente en la Universidad Tecnológica Nacional, afirma: “Los mercados son ineficientes en el corto plazo, pero muy eficientes en el largo. Esto es producto del efecto de la volatilidad que tienen las cotizaciones. En un periodo de tiempo prolongado, lo que logramos es aplanar dicha volatilidad”.

 

“Los mercados son ineficientes en el corto plazo, pero muy eficientes en el largo"

 

Por otra parte, dicha volatilidad o probabilidad de que el precio varíe se relaciona con la dinámica propia del mercado, en la que el miedo y las expectativas se confrontan, ya sea por factores psicológicos irracionales o por eventos puntuales que perjudiquen al activo en cuestión. “Con el efecto del largo plazo se diluyen mucho el riesgo y otras series de situaciones que tienen que ver con contextos económicos globales o con situaciones políticas, riesgos que están asociados a las cotizaciones de las empresas”, explica el profesional de las finanzas que se encuentra asociado a una histórica sociedad de Bolsa del país.

 

Los beneficios del interés compuesto

En finanzas, el interés compuesto es, básicamente, el interés del capital que ya acumula otros intereses. Matemáticamente, se expresa como Cf = Ci(1 + r)n, donde Cf = capital final, Ci = capital inicial, r =  tasa de interés expresada decimalmente y n = periodo en el que se reinvierten los intereses. Nótese que se trata de una fórmula que se multiplica por sí misma, por lo que, a mayor periodo, mucho más grande será el retorno obtenido.

 

Al invertir, las ganancias obtenidas por dividendos o rentas deben ser reinvertidas en el mismo activo para poder, así, aprovechar los extraordinarios beneficios del interés compuesto. Por ejemplo, aplicando interés simple, USD 100.000 invertidos a un 10% durante 30 años devuelven como resultado USD 400.000. Mientras que la misma inversión, reinvirtiendo las ganancias, devolvería un capital total aproximado de USD 1.744.940.

 

Las inversiones no son para siempre

A pesar de que el largo plazo beneficia, normalmente, al inversor de acciones, no significa que siempre haya que esperar una mayor valorización del activo. Dependiendo del horizonte de inversión, el usuario desarmará posiciones para obtener el efectivo en cuestión de años o décadas, pero, no las tendrá para toda la eternidad. Para saber el momento de vender los activos, el especialista afirma que el análisis técnico, es decir, la disciplina de interpretar el mercado estudiando la dinámica de los precios, es una gran herramienta: “Hay algunos activos como Coca-Cola que se mantienen a lo largo del tiempo en una tendencia positiva. Sin embargo, uno no tiene que mantener eternamente una posición, uno normalmente tiene salida cuando, por ejemplo, ciertos indicadores del análisis técnico o estudios que se realizan con esta herramienta nos ayudan a decidir el momento de abandonar la inversión”.

 

"Buy and hold" vs trading

En el mundo bolsero existen dos grandes métodos de obtener un ingreso. En primer lugar, existe el conocido como “buy and hold” o, por su traducción al español, comprar y mantener. En este caso, la técnica consiste en comprar un activo con sólidas proyecciones y esperar a que el mercado lo valorice correctamente. Por otro lado, el trading, asociado a la actividad de comprar y vender un activo en el corto plazo, el cual puede ir desde semanas hasta minutos, tiene como objetivo brindarle al operador los beneficios que se encuentran en las diferencias de precios.

 

"Los resultados que han obtenido aquellos que han apostado siempre al largo plazo son muy superiores a los que operan en el corto plazo"

 

En el primer caso, solo basta con analizar un activo y luego tener la suficiente paciencia como para dejar correr las utilidades durante años. En el segundo, hay que saber controlar las emociones y gestionar correctamente el dinero.

 

Cada individuo sabrá qué método prefiere y cuál le resulta más rentable, sin embargo, el Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Buenos Aires desarrolla: “Soy agente de bolsa y las estadísticas son contundentes. Los resultados que han obtenido aquellos que han apostado siempre al largo plazo son muy superiores a los que operan en el corto plazo”.

 

En definitiva, existen diferentes horizontes de inversión y diversos activos que se adaptan a cada uno, sin embargo, la historia y la teoría informan que el largo plazo es beneficioso al momento de invertir.