Finanzas personales|28 de julio de 2021

Así es la regla del 1% para no derrochar dinero y poder ahorrar

El objetivo de la técnica es llevar un control sobre los grandes gastos para no desequilibrar las finanzas personales.

Por Gonzalo Andrés Castillo

Hoy en día, existen diversas técnicas de ahorro para centrarse en acumular dinero en lugar de derrocharlo. En los últimos tiempos, comenzó a circular una de las más llamativas y efectivas: la regla del 1%.

 

Qué es la regla del 1%

La técnica dicta que toda compra mayor al 1% del ingreso anual de un individuo no puede concretarse sin antes reflexionar 1 día. Por ejemplo, si una persona tiene un ingreso anual de $1.000.000, tiene que meditar la compra de un bien o servicio de $10.000.

 

Básicamente, esta forma de interpretar las compras sirve para no dejarse llevar por los impulsos y gastar dinero "de manera inteligente", ya que, en el proceso de decisión, hay que contemplar factores como el costo de oportunidad, el valor de uso y la relación calidad-precio, por ejemplo.

 

De todas formas, a pesar de que el método tiene sentido, no significa que sí o sí tenga que aplicarse un 1%. Lo realmente importante es tomarse el tiempo de pensar si el consumo vale la pena o no. La cifra es simbólica.

 

El ahorro es importante; la inversión, aún más

Aunque de esta forma se lograría ahorrar más dinero, aún queda trabajo por hacer para que las finanzas personales se vean realmente beneficiadas, ya que no solo hay que ahorrar, sino también invertir.

 

Armar una estrategia de inversión no es una tarea sencilla debido a que entran diversos factores en juego como el perfil de inversor, el horizonte temporal, los conocimientos del mercado, el control de las emociones, etc.

 

Sin embargo, también suele haber técnicas sencillas que buscan potenciar el capital. Por ejemplo, cualquier inversor podría optar por el método DCA (Dollar Cost Averaging) que consiste en colocar una misma cantidad de dinero todos los meses en el S&P 500, sin importar el comportamiento del mismo.

 

También se puede ejecutar la regla de los tercios, que se basa en invertir un 33,3% en acciones, un 33,3% en bonos y un 33,3% en materias primas. O bien optar directamente por la suscripción a fondos comunes de inversión, los cuales están gestionados por profesionales del sector.

 

Sea cual sea la elección, lo importante es tener el hábito de invertir luego de ahorrar, de forma inteligente y sostenida, siempre pensando en el futuro de largo plazo.