Finanzas personales|20 de agosto de 2021

"Que los jóvenes inviertan es un hábito saludable"

Analizamos las causas que llevaron a invertir a los jóvenes y mostramos cómo se está volviendo algo que ya es parte de la normalidad.

Por Simón Salas Seeber

 

Silenciosamente, los jóvenes se han ido acercando al mundo de las inversiones y esto genera un cambio de paradigma.

 

La pandemia, como se suele decir, aceleró muchos procesos e incentivó otros. Con el encierro impuesto por las cuarentenas, el fenómeno del trading se volvió más popular, ya que se fueron buscando maneras de ganar dinero de manera remota y esto se vió incentivado por las aplicaciones de comercio de acciones online como eToro, Freetrade y Robinhood.

 

Creemos que no solo el tiempo libre, sino que la necesidad económica llevó a experimentar con el mercado de valores para ver si gracias a esta herramienta se podía aumentar la calidad de vida. Con una inflación creciente y unos salarios que no acompañan, apostar por compañías o criptomonedas se convirtió en un faro de esperanza para algunos.

 

Durante 2020, Robinhood agregó 3 millones de usuarios, un aumento del 30% y eToro agregó otros 5 millones, una ganancia cercana al 40%. Las plataformas ofrecían beneficios que convirtieron esta actividad en algo más cercano: social trading, bajas comisiones y la fraccionalización de las acciones (poder comprar menos de una acción entera) fueron algunas de las herramientas que sedujeron al inexperimentado público.

 

Los clientes registrados de Freetrade se multiplicaron por seis en 2020, pasaron de 50.000 en enero a más de 300.000 en diciembre y hasta 700.000 ahora. Su director ejecutivo, Adam Dodds, cree que la participación en el comercio de acciones es algo bueno para los jóvenes: "Lo comparo con comer sano o hacer ejercicio. Es un hábito saludable".

 

La competencia de las aplicaciones por capturar a estos pequeños apasionados beneficia al consumidor, ya que se bajan las tasas, se ofrecen descuentos y promociones con tal de atraer a mayor cantidad de participantes.

 

Esta revolución trae ventajas tangibles: la democratización del acceso a la Bolsa, la posibilidad de invertir en empresas que trabajen en pos de valores que los jóvenes ven como importantes y la chance de ganar dinero haciéndolo son claros beneficios de este cambio cultural.

 

Una de los grandes avances viene por el lado de la educación financiera: gracias al Internet y al acceso global a los mercados, los jóvenes se pueden involucrar y educarse para poder tener voz en cuestiones financieras. Además, da la posibilidad de cuestionar el sistema actual y plantearle problemas a los "peces gordos", como ocurrió con los usuarios de Reddit y el famoso caso de la acción de GameStop.

 

Aunque no es todo color de rosas; la actividad conlleva algunos riesgos cuando se la enfrenta como si fuera "dinero fácil". La popularización de estas prácticas ya preocupa a varios.

 

Gary Gensler, el Presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), opinó sobre la creciente "gamificación" de la negociación de activos financieros, que tiene "características similares a las de un juego" -como puntos, recompensas, tablas de clasificación, bonificaciones y concursos- para aumentar el compromiso.

 

La faceta lúdica, afirma Gensler, es algo peligroso para los jóvenes, que por naturaleza son más propensos a los juegos: "Muchas de estas características animan a los inversores a operar más. Algunos estudios académicos sugieren que una operativa más activa o incluso una operativa diurna da lugar a una menor rentabilidad para el inversor medio".

 

Ya desde la época de los filósofos griegos se reconocían las vulnerabilidades a las que están expuestas los que no tienen tanto recorrido en la vida: "Los jóvenes son los más apasionados y capaces de dejarse llevar por sus impulsos. Todo lo hacen en exceso: aman demasiado, odian demasiado" decía un tal Aristóteles".

 

Esto se ve reflejado en el estudio que publicó Magnify Money, donde mostró resultados sorprendentes: "El 66% de los inversores se arrepiente de sus decisiones de inversión impulsivas o emocionales, mientras que el 32% admite haber operado en estado de embriaguez".

 

Entre los puntos más destacados del reporte, podemos rescatar que el 37% de los inversores ha perdido el sueño preocupándose por la Bolsa, y el 30% ha llorado por invertir. Los principales motivos de las lágrimas son la pérdida de dinero en la bolsa (43%), la sensación de agobio (36%) y la venta demasiado temprana (34%).