Nuevo DNI y pasaporte: más tecnología, menos trámites y una identidad que empieza a volverse digital

El Gobierno presentó los nuevos documentos argentinos con chip sin contacto, que prometen mayor seguridad, validaciones más rápidas y menos exposición de datos personales. La implementación será gradual y no obliga a cambiar el DNI actual.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 2 horas

El nuevo DNI anunciado por el Gobierno a principios de este mes incorpora un chip electrónico sin contacto, una herramienta que ya es moneda corriente en tarjetas de pago, transporte y accesos, pero que hasta ahora no formaba parte del documento de identidad de uso masivo en la Argentina. Desde el Gobierno aseguran que el objetivo es claro: sumar seguridad, proteger mejor los datos personales y facilitar la validación de identidad, especialmente en entornos digitales.

 

La actualización llega en un contexto donde los trámites online crecieron fuerte y los fraudes documentales también. Hoy, mostrar una foto del DNI muchas veces no alcanza, y cada vez más gestiones requieren comprobar que la persona del otro lado es realmente quien dice ser. En ese escenario, la identidad digital dejó de ser un lujo y pasó a ser una necesidad.

 

Según explicaron fuentes oficiales, el chip del nuevo DNI guarda la información del titular de forma encriptada, es decir, protegida y no visible como texto común. De ese modo, los datos solo pueden ser leídos por sistemas autorizados, lo que reduce el riesgo de filtraciones y usos indebidos. Además, una de las novedades es que la validación puede hacerse sin consultar bases de datos externas: el propio documento funciona como fuente confiable.

 

Desde el Ejecutivo aclararon que no se trata de un cambio obligatorio. Los DNI actuales seguirán siendo válidos hasta su vencimiento o hasta que deban renovarse por robo, pérdida o deterioro. Durante varios años convivirán ambos formatos, en un esquema de reemplazo progresivo.

 

Qué significa que el DNI sea “sin contacto”

 

Cuando se habla de un DNI contactless, se hace referencia a un chip que intercambia información a muy corta distancia, sin necesidad de tocar un lector ni insertar la tarjeta. Es la misma lógica que usan la SUBE o las tarjetas bancarias para pagar apoyándolas sobre el posnet.

 

La tecnología detrás de esto se llama NFC (Near Field Communication) y funciona solo a pocos centímetros, lo que limita los riesgos de lectura no autorizada. En el nuevo DNI, ese chip permite que los datos se transmitan de manera cifrada y segura, siempre dentro de entornos habilitados.

 

Cómo se valida la identidad con el celular

 

Uno de los puntos más destacados es la posibilidad de validar la identidad desde el teléfono. Muchos celulares actuales ya tienen NFC, la misma función que se usa para pagos móviles o cargar la SUBE.

 

En la práctica, el proceso es simple: se acerca el DNI al celular y una aplicación oficial o sistema autorizado lee el chip para confirmar que el documento es auténtico y que la información no fue alterada. Esto puede servir para trámites online, altas de servicios, validaciones remotas o controles presenciales más rápidos, sin mandar fotos ni completar formularios eternos.

Aunque todavía no se detallaron todas las aplicaciones concretas que tendrá en el corto plazo, la experiencia en otros países muestra que este tipo de documentos suele integrarse con plataformas de servicios públicos, billeteras digitales y sistemas de identidad electrónica.

 

Si se utiliza el DNI con el celular, el teléfono también pasa a ser parte del sistema de seguridad. Por eso, mantenerlo actualizado, con bloqueo de pantalla y protección activa sigue siendo fundamental. Y, como siempre, ante robo o extravío, la denuncia y la renovación rápida siguen siendo pasos indispensables.

 

En el fondo, el nuevo DNI marca un cambio de época: la identidad deja de ser solo un plástico para mostrar y empieza a convertirse en una herramienta digital. El desafío ahora será que esa modernización se traduzca en menos trámites, menos vueltas y más confianza para los ciudadanos.

 

Si la implementación avanza como promete el Gobierno, el DNI electrónico podría ser el primer paso hacia un sistema de identidad más simple y acorde a los tiempos actuales. La clave estará en que la tecnología funcione bien y, sobre todo, en que el Estado logre generar la confianza que durante años estuvo en falta.

 

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