Cómo impactará el reajuste por inflación en las jubilaciones y asignaciones en marzo
Con un aumento del 2,88% en los haberes y un bono congelado, las jubilaciones mínimas llegarán a $428.513 netos, aunque el poder adquisitivo muestra diferencias según el tipo de ingreso.
El Gobierno anunció que en marzo habrá un aumento del 2,88% en las jubilaciones y pensiones del sistema de la Anses, basado en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que el Indec informó para enero, el cual registró un avance del 2,9%. Este ajuste se aplicará sobre los haberes, mientras que el bono de hasta $70.000 para los ingresos más bajos permanecerá congelado.
Como resultado, el haber mínimo pasará de $359.254,35 a $369.600,88, y el máximo de $2.417.441,63 a $2.487.063,95. Tras descontar el aporte para el PAMI, los ingresos mínimos y máximos quedarán en $358.512,85 y $2.348.927,95, respectivamente. El bono de hasta $70.000 será nuevamente otorgado mediante decreto a quienes perciben los haberes más bajos, por lo que quienes cobran el haber mínimo recibirán un ingreso bruto de $439.600,88 y neto de $428.512,85. Esto representa un incremento de $10.037 en términos netos respecto al mes anterior.
Sin embargo, para los 2,96 millones de personas que perciben el ingreso más bajo, la suba real será del 2,41% debido a que el bono no se ajusta desde marzo de 2024 y, según la ley de Presupuesto, no se prevé actualización durante este año. Esto provoca una caída en el poder adquisitivo en comparación con la inflación acumulada.
En los últimos doce meses, la inflación acumulada fue del 32,4%, mientras que las jubilaciones puras sin bono subieron un 31,4%, quedando muy cerca pero sin alcanzar el nivel de inflación. Por otro lado, el ingreso básico garantizado (haber mínimo más bono) aumentó solo un 24,8%, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo del 5,7% frente a la inflación.
Si el bono hubiera tenido movilidad desde abril de 2024, su monto actual sería aproximadamente $187.050, elevando el ingreso mínimo garantizado a $546.304, un 26,3% superior al que efectivamente se cobra. Además de los jubilados y pensionados contributivos, cerca de 1,5 millones de personas que reciben prestaciones no contributivas, como la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), también verán sus montos ajustados.
La PUAM pasará a $295.680,70 tras el reajuste, y con el bono alcanzará $365.680,70. La pensión por invalidez laboral, equivalente al 70% del haber mínimo, será de $258.720,62, y con el refuerzo totalizará $328.720,62.
En materia de asignaciones familiares, la actualización del 2,88% también se aplicará a la Asignación Universal por Hijo (AUH). En marzo, la AUH será de $129.133 para menores de 18 años y $420.476 para hijos con discapacidad.
Los beneficiarios informales y desocupados recibirán el 80% de estos montos mensualmente, y el 20% restante se pagará anualmente tras la certificación de cuidados y escolaridad. Las asignaciones del salario familiar para empleados formales y monotributistas también se incrementarán, con montos para hijos menores de 18 años que variarán según el nivel de ingresos del hogar, desde $66.413 hasta $13.979.
Por último, los aportes previsionales a cargo de los autónomos y los valores mínimos y máximos para el cálculo de aportes al sistema jubilatorio, obra social y PAMI se reajustarán en un 2,88%. Para marzo, estos valores serán aproximadamente $124.481,49 y $4.045.590,45. Los salarios superiores a este último monto tendrán un descuento fijo de $687.750 por estos conceptos. Además, el valor de cada mes de aporte para completar años jubilatorios será cercano a $36.100.
Este ajuste busca equilibrar ingresos y gastos públicos, aunque expertos advierten que la falta de movilidad en el bono afectará a los sectores más vulnerables, profundizando la brecha entre inflación y poder adquisitivo en los próximos meses. Las modificaciones impactarán en más de 7 millones de beneficiarios, quienes verán un leve aumento nominal, pero con desafíos para mantener el poder adquisitivo real ante una inflación que sigue superando los ajustes oficiales.
