Caputo ratificó que seguirán bajando impuestos y defendió el rumbo del Gobierno
En medio de las negociaciones por la reforma laboral, el ministro de Economía salió a respaldar la estrategia oficial, resaltó los resultados de la gestión y aseguró que la reducción de la carga impositiva sigue siendo una prioridad, pese a las concesiones en el Congreso.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a salir a escena para ratificar el camino que viene siguiendo el Gobierno y poner el foco en los avances logrados en distintos frentes. En un contexto atravesado por el debate de la reforma laboral y las modificaciones al proyecto original del Ejecutivo, el funcionario remarcó que la intención oficial sigue siendo clara: achicar impuestos y ordenar la economía.
Mientras se discuten cambios clave en el Congreso, entre ellos la decisión de dar marcha atrás con la baja del impuesto a las Ganancias para sociedades, Caputo dejó en claro que se trata de una corrección táctica y no de un cambio de rumbo. Según explicó, la presión impositiva sigue siendo elevada y genera distorsiones que afectan al funcionamiento de la economía.
Más allá del tema fiscal, Caputo aprovechó para defender la gestión libertaria en un sentido más amplio. Enumeró que, además de reducir impuestos por un monto equivalente al 2,5% del PBI, también se registraron mejoras en inflación, pobreza, indigencia y seguridad, junto con una menor cantidad de piquetes y regulaciones. “Es lo que prometimos y por lo que la gente nos votó”, sintetizó el ministro.
El pronunciamiento se dio en la previa del tratamiento de la reforma laboral, luego de intensas negociaciones del oficialismo con gobernadores aliados y con la CGT. En ese tire y afloje, el Gobierno aceptó cambios al texto original para destrabar apoyos y garantizar los votos necesarios en el Congreso.
Uno de los puntos que más ruido generó fue la eliminación del artículo que proponía una rebaja del impuesto a las Ganancias para grandes y medianas empresas. Esa medida implicaba un fuerte impacto en la recaudación provincial, estimado en más de dos billones de pesos, y había despertado resistencia en varias provincias.
Desde el Ejecutivo aseguran que se trata de una concesión puntual y que el objetivo de fondo sigue intacto. La apuesta oficial, explican, es avanzar paso a paso, ordenar las cuentas y sentar las bases para, más adelante, retomar una baja más profunda de impuestos sin poner en riesgo el equilibrio fiscal.
