La deuda pública subió más de US$ 11.000 millones en febrero
Aunque el Gobierno afrontó vencimientos fuertes, el total adeudado subió más de US$ 11.000 millones. El aumento se explica sobre todo por compromisos en pesos y ajustes por inflación.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
A pesar de haber hecho frente a pagos importantes durante febrero, la deuda pública argentina no afloja y sigue en subida. Según datos de la Secretaría de Finanzas, el stock total trepó en unos US$ 11.200 millones en ese mes. En concreto, pasó de US$ 460.934 millones a fines de enero a US$ 472.135 millones. De ese total, la gran mayoría —US$ 469.597 millones— está al día, sin atrasos.
Si se compara con el mes anterior, el aumento fue del 2,44%. ¿Qué pasó? Básicamente, bajó levemente la deuda en moneda extranjera (unos US$ 124 millones), pero se disparó la deuda en pesos, que al convertirla a dólares sumó más de US$ 11.300 millones. Es decir, el crecimiento vino casi todo por compromisos tomados en moneda local.
En el acumulado del año, el panorama es similar: en los primeros dos meses de 2026, la deuda creció en unos US$ 17.068 millones. A fines de 2025 estaba en US$ 455.067 millones y ahora ya supera los US$ 472.000 millones.
Uno de los puntos clave para entender este salto es cómo funcionan ciertos instrumentos financieros. Parte del incremento se explica por deuda ajustada por inflación y por intereses que no se pagan en el momento, sino que se “capitalizan” (es decir, se suman al monto total adeudado). Esto no impacta directamente en el resultado fiscal del mes, pero sí engrosa el stock de deuda.
Todo esto ocurrió incluso cuando el Estado salió a pagar fuerte: en febrero se cancelaron compromisos por el equivalente a US$ 11.423 millones. La mayor parte (91%) fue en pesos. De ese total, unos US$ 10.535 millones correspondieron a devolución de capital y US$ 888 millones a intereses.
Si se toma como punto de partida noviembre de 2023 —cuando arrancó la gestión de Javier Milei—, la deuda acumuló un aumento de US$ 46.579 millones. En ese entonces estaba en US$ 425.556 millones.
Otro dato importante: estas cifras no incluyen la deuda del Banco Central ni la de provincias y municipios, sino solo la de la Administración Central.
En cuanto a a quién se le debe, una parte importante corresponde a organismos internacionales. El total con estas entidades asciende a US$ 96.736 millones. Dentro de ese grupo, el mayor acreedor es el Fondo Monetario Internacional (US$ 57.450 millones), seguido por el BID (US$ 19.252 millones) y el Banco Mundial (US$ 12.804 millones).
En términos de moneda, el 45% de la deuda se paga en pesos y el 55% en moneda extranjera. Y si se mira el tipo de instrumento, predominan claramente los títulos públicos: el 77,4% son bonos y letras del Tesoro, mientras que el 21,2% corresponde a deuda con organismos externos.
Para ordenar las cifras y poder compararlas con otros países, todos estos datos se expresan en dólares. Esto se hace tomando el tipo de cambio del último día hábil de cada período, una práctica estándar a nivel internacional.
Ahora bien, llevado a tierra, ¿qué significa todo esto para alguien que no sigue de cerca la economía? Básicamente, que aunque el Estado paga sus compromisos, también sigue generando nueva deuda o acumulando intereses que se suman al total. Es como pagar la tarjeta pero seguir gastando o financiando parte del saldo: la cuenta no baja, sino que crece.
El desafío hacia adelante pasa por lograr que ese endeudamiento deje de expandirse al ritmo actual. Para eso, no alcanza solo con pagar vencimientos: también hace falta reducir la necesidad de tomar nueva deuda o frenar los mecanismos que la hacen crecer automáticamente, como los ajustes por inflación. Mientras eso no ocurra, la deuda va a seguir siendo una mochila pesada para la economía argentina.
