ON y Bonos soberanos, ¿Qué tengo que tener en cuenta en el contexto actual?

Más estabilidad, pero con menor margen de error: selección y timing son clave.

El mercado de renta fija argentino atraviesa un punto de inflexión. Tras años de alta volatilidad, reestructuraciones y desconfianza, el escenario de 2026 muestra señales de normalización macroeconómica y caída del riesgo país. En este contexto, los bonos soberanos y las obligaciones negociables (ON) vuelven al radar de los inversores conservadores que, hasta hace poco, evitaban estos activos debido a su volatilidad.
Durante varios años, los bonos se comportaron mas parecido a una acción que a un bono.

 

Uno de los principales cambios del último año es la compresión del riesgo país, que se ubica en torno a los 550 puntos básicos, muy por debajo de los niveles críticos de años anteriores. Este dato no es menor: implica que el mercado percibe una menor probabilidad de default y, por ende, una mejora en la valuación de los activos argentinos (pero aun no es lo suficientemente baja). A su vez, el proceso de estabilización macroeconómica con menor emisión, superávit fiscal y acumulación de reservas genera un entorno más predecible y a gusto para los inversores internacionales. Sin embargo, el riesgo político y electoral sigue siendo un factor clave, especialmente para bonos con vencimientos más largos.

 

Los bonos en dólares emitidos por el Estado nacional continúan ofreciendo tasas atractivas, con rendimientos que oscilan entre el 10% y el 13% anual en moneda dura. Esta alta TIR refleja que, si bien el riesgo bajó, aun no es el esperado.

 

El atractivo principal hoy no es solo el cupón, sino la posibilidad de ganancia de capital. Si el riesgo país continúa descendiendo —por ejemplo, hacia la zona de 400 puntos— los precios de los bonos podrían subir significativamente, generando retornos adicionales. No obstante, esta oportunidad viene acompañada de volatilidad. Factores como cambios en tasas internacionales, shocks externos o incertidumbre política pueden impactar rápidamente en las cotizaciones negativamente, en caso de una suba del riesgo pais podemos ver una caída fuerte en los bonos.

 

Las ON emitidas por empresas privadas se consolidaron como uno de los instrumentos más elegidos por perfiles conservadores. Su principal fortaleza es la estabilidad, ofrecen flujos predecibles y menor riesgo relativo frente al soberano. (algo que se ve en muy pocos paises).

 

Actualmente, las ON en dólares rinden entre 3% y 8% anual, dependiendo de la calidad crediticia de la empresa emisora.

 

Sin embargo, esta mayor seguridad tiene un costo: muchas ON cotizan sobre la par, lo que limita el potencial de suba de precio. Es decir, el retorno está más ligado al cobro de intereses que a ganancias de capital y la necesidad de mantener el titulo hasta el vencimiento.

 

En otras palabras, los bonos funcionan como una apuesta a la mejora macroeconómica del país en algún punto, mientras que las ON son una herramienta de preservación de capital que, en contexto del tipo de cambio estable actual, pierde contra la inflación en USD.

 

Además, empieza a cobrar relevancia el “timing”: tras el rally de algunos activos, muchos inversores están rotando posiciones, tomando ganancias en instrumentos que ya subieron y buscando nuevas oportunidades en deuda en dólares.

 

Durante el día de ayer, desde Boston Asset Manager recomendamos cerrar posición en una ON elegida solo 29 dias atrás al alcanzar un rendimiento de mas de 5,00% en USD en menos de un mes.

 

El mercado argentino de renta fija vuelve a ofrecer oportunidades, pero ya no alcanza con “comprar y esperar”. El nuevo contexto exige análisis, selección y una clara comprensión del riesgo. Siempre recomendamos consultar a un asesor financiero antes de invertir.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?