El Gobierno hizo un canje de bonos con el Banco Central para aliviar la licitación de deuda
La operación busca reducir la presión financiera antes de la colocación de este jueves, donde el Tesoro necesita captar $9,5 billones. A cambio de títulos que vencían en 2026, el BCRA recibirá bonos con plazos extendidos hasta 2027.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
El Gobierno nacional avanzó con un intercambio de bonos entre el Banco Central y el Tesoro con el objetivo de descomprimir la próxima licitación de deuda en pesos. La movida apunta a darle más aire al Ministerio de Economía de cara a la colocación prevista para este jueves, en la que el Estado debe reunir alrededor de $9,5 billones.
En la práctica, el mecanismo consiste en un swap de títulos que permite postergar vencimientos y, de esa manera, reducir la presión inmediata sobre las cuentas públicas. Con este movimiento, el equipo económico gana mayor margen para manejar la liquidez en el mercado en moneda local y ordenar el calendario de pagos.
A cambio de esos títulos, la autoridad monetaria recibirá dos Bonos Capitalizables en pesos (BONCAP) emitidos por el Tesoro, cuyos vencimientos están previstos para el 30 de abril de 2027 y el 30 de junio de ese mismo año.
La decisión quedó formalizada a través de la Resolución Conjunta 12/2026 de las Secretarías de Finanzas y de Hacienda, publicada este martes en el Boletín Oficial. En el texto de la norma se señala que se consideró conveniente ofrecer al Banco Central la conversión de sus tenencias actuales por instrumentos de mayor plazo.
Para concretar la operación, el Poder Ejecutivo autorizó además la ampliación de la emisión de los bonos BONCAP que vencen en abril y junio de 2027. En ambos casos, el monto máximo habilitado para cada instrumento no podrá superar un valor nominal original de $500.000 millones.
Con este tipo de maniobras financieras, el Gobierno busca ordenar el perfil de vencimientos y evitar concentraciones de pagos en el corto plazo. En un contexto de fuerte necesidad de financiamiento en pesos, la estrategia apunta a repartir las obligaciones a lo largo de los próximos años y sostener el funcionamiento del mercado de deuda local.
De cara a la licitación de esta semana, la atención del mercado estará puesta en el nivel de demanda que logren los nuevos instrumentos y en las tasas que el Tesoro deba convalidar para captar los fondos necesarios. El resultado será clave para medir la confianza de los inversores en la estrategia financiera oficial.
