El boom de la Inteligencia Artificial: entre los esperados IPOs y el avance estatal

Mientras el mercado financiero aguarda las salidas a bolsa de OpenAI y SpaceX, los inversores buscan alternativas a través de gigantes como Microsoft y Amazon. En paralelo, EE. UU. evalúa adquirir participación en estas firmas para crear una "IA Estatal" y repartir dividendos públicos.

La expectativa en Wall Street crece a pasos agigantados ante las inminentes Ofertas Públicas Iniciales (IPO) de tecnológicas como OpenAI y SpaceX. Sin embargo, los analistas del mercado advierten sobre diferencias clave entre ambas.

 

La firma aeroespacial posee un sólido flujo de caja gracias a los ingresos de Starlink y ofrecería al mercado un volumen de acciones libre o "float" de apenas un 3 al 5%. OpenAI, por su parte, genera dudas. La brecha entre el alto nivel de inversión que requiere y la cantidad de usuarios pagos reales, despierta el temor a una nueva burbuja similar a la de las empresas ".com", lo que podría redirigir drásticamente la liquidez de los fondos.

 

A la espera de estas cotizaciones, los especialistas sugieren volcarse a inversiones indirectas o modelos "proxy". Microsoft es la principal alternativa, ya que retiene el 27% de OpenAI (empresa que hoy se valúa en USD 135.000 millones) y se asegura el negocio de los servidores en la nube de Azure.

 

Para quienes buscan exposición en Anthropic, otra promesa del sector, Amazon resulta atractiva tras inyectar fuerte capital ligado a sus servicios AWS, mientras que Google mantiene entre un 10% y un 14% de participación en la misma. En cuanto al hardware necesario para esta tecnología, Nvidia sigue siendo la opción excluyente.

 

No obstante, el factor que mayor impacto está causando es el avance de una "IA Estatal" en Norteamérica. El gobierno de Estados Unidos busca replicar su exitosa jugada con Intel, en la que inyectó capital para adquirir el 9,9% de la empresa, lo que multiplicó fuertemente el valor de sus acciones. Ahora, la Casa Blanca negocia la compra directa de participaciones en gigantes como OpenAI y Anthropic para conformar un "equipo nacional" tecnológico.

 

Esta fuerte intervención gubernamental persigue dos grandes metas. Primero, establecer un riguroso control estatal exigiendo que los nuevos modelos de IA se sometan a una prueba oficial de 30 días antes de salir al público. Segundo, capturar una porción de las ganancias corporativas y repartirlas directamente a los hogares estadounidenses mediante dividendos públicos, funcionando en la práctica como una suerte de sueldo universal. De este modo, el Estado norteamericano busca mutar de ser un simple regulador a convertirse en un accionista de peso.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?