Bausili viajó a China para avanzar con la renovación del swap por USD 19.000 millones
El presidente del Banco Central se reunió en Shanghái con las máximas autoridades monetarias chinas en busca de extender un acuerdo considerado clave para el fortalecimiento de las reservas. La negociación se da en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Beijing.
Por Eric Nesich
Periodista especializado en Economía y Finanzas
En medio de un escenario internacional marcado por la disputa estratégica entre Estados Unidos y China, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, mantuvo una reunión con el gobernador del Banco Popular de China (PBOC), Pan Gongsheng, con el objetivo de avanzar en la renovación del swap de monedas que mantienen ambos países.
El encuentro tuvo lugar en Shanghái durante un seminario organizado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS), donde participaron autoridades monetarias de distintas economías. Aunque oficialmente la visita estuvo vinculada a actividades institucionales, dentro del equipo económico reconocen que uno de los principales objetivos del viaje es asegurar la continuidad del acuerdo financiero entre Argentina y China.
La negociación apunta a extender por otros tres años el swap vigente, cuyo vencimiento está previsto para agosto. El entendimiento contempla actualmente un intercambio equivalente a unos USD 19.200 millones y constituye una herramienta de respaldo importante para las reservas internacionales del Banco Central.
De acuerdo con la información difundida por el Banco Popular de China, durante la reunión ambas delegaciones analizaron la situación económica internacional y repasaron distintos aspectos de la cooperación financiera bilateral.
Actualmente, las reservas brutas del Banco Central rondan los USD 47.558 millones, uno de los niveles más elevados de los últimos años. Sin embargo, las autoridades buscan mantener disponible esta herramienta como parte de la estrategia de estabilidad financiera de mediano plazo.
Meses atrás, durante la presentación del Informe de Política Monetaria (IPOM), Bausili ya había transmitido tranquilidad respecto de la relación con las autoridades chinas y descartó que existieran señales de cambios en el acuerdo.
"Tenemos muy buen diálogo y en ninguna de esas oportunidades hablamos de ningún tipo de modificación. En nuestra cabeza sigue siendo estable y cuasi permanente", había señalado el titular del Banco Central.
El swap ganó especial protagonismo durante la gestión de Alberto Fernández, cuando parte de los fondos activados fueron utilizados para afrontar compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y atender necesidades vinculadas al comercio exterior en un contexto de fuerte escasez de divisas.
Con el paso del tiempo, el Banco Central fue reduciendo el uso efectivo de esos recursos. Según datos oficiales, a comienzos de 2026 quedaban pendientes de cancelación unos USD 675 millones correspondientes al tramo activado del acuerdo.
La relación financiera entre Argentina y China en este aspecto no es nueva. El primer convenio fue firmado en 2009 y desde entonces fue ampliado y renovado en varias oportunidades. La última extensión se concretó en 2023 y tiene vigencia hasta el 6 de agosto de este año.
La intención oficial es alcanzar una renovación integral que permita extender el mecanismo hasta 2030. Para el equipo económico, contar con esa red de respaldo resulta fundamental dentro de la planificación financiera de los próximos años.
La negociación también es observada de cerca por los mercados. Más allá de que el swap no implica dólares de libre disponibilidad en forma inmediata, su existencia mejora la percepción sobre la capacidad financiera del Banco Central y funciona como una señal de respaldo frente a eventuales turbulencias internacionales.
Además, la continuidad del acuerdo cobra relevancia en momentos en que Argentina busca consolidar el proceso de acumulación de reservas, fortalecer la estabilidad cambiaria y recuperar gradualmente el acceso al financiamiento internacional. En ese contexto, mantener abierta una línea de cooperación financiera con la segunda economía más grande del mundo aparece como una pieza estratégica dentro del esquema económico del Gobierno
