Gobierno|23 de septiembre de 2021

Efemérides de la economía argentina: corralito

Continuamos con esta serie de artículos semanales donde revivimos los hechos históricos más destacados de la economía argentina.

Por Simón Salas Seeber

 

Para entender el corralito, hay que remontarse a la convertibilidad. La Ley de Convertibilidad del Austral fue decretada en marzo de 1991 durante el gobierno de Carlos Menem, bajo la iniciativa del entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, y estuvo vigente durante casi 11 años hasta su derogación el 6 de enero de 2002.

 

La Ley establecía una relación cambiaria fija entre la moneda nacional y la estadounidense, a razón de 1 dólar estadounidense por cada 10 000 australes o posteriormente un Peso convertible, lo que popularmente se llamó "uno a uno".

 

La convertibilidad vino luego de la hiperinflación del gobierno de Alfonsín (hasta 3000% interanual), y en cierta medida logró estabilizar la economía tras la grave crisis a causa de la cual todos los argentinos repudiaban el peso.

 

Durante la convertibilidad, la inflación comenzó a aflojar; se pasó de una cifra significativamente elevada (69,7% anual), producto a la variación de precios registrada durante los primeros años de su gobierno, a una inflación casi nula en el segundo (0-3% anual).

 

Aunque no es todo color de rosas: en 1995 se estima que la deuda del Estado llegaba a U$S87.091 millones y para cuando Cavallo fue reemplazado por Roque Fernández, en julio de 1996, ya era de U$S 90.472 millones.

 

Como destaca Ramiro Marra: "El 10 de marzo de 2000, con el nuevo presidente Fernando De la Rúa, se concretó un nuevo acuerdo de stand by. Es importante destacar que para esta época, el contexto internacional había pasado importantes situaciones que pusieron en jaque a la economía mundial, como fueron la crisis asiática, el colapso de la deuda rusa y la intensa crisis en Brasil".

 

Los problemas de endeudamiento externo se fueron haciendo cada vez más críticos, y el gobierno se vio obligado a realizar dos enormes operaciones de endeudamiento y refinanciación, bajo la supervisión del FMI, que el propio gobierno publicitó con los nombres de "El blindaje" y "El Megacanje".

 

A fines de noviembre el FMI decidió interrumpir el flujo de fondos hacia Argentina, momento para el cual la fuga de capitales era incontrolable, ascendiendo a 81.800 millones de dólares desde el inicio de la crisis.

 

Con la creciente deuda y escasez de dólares, el Gobierno decidió actuar: el 1 de diciembre de 2001, el Ministro de economía Domingo Cavallo declaró: "hemos tenido que adoptar una medida transitoria, de limitación a la extracción de dinero en efectivo. Es una medida extraordinaria que va a tener una vigencia de 90 días para cuidar los ahorros de los argentinos".

 

La medida consistía en que cada ciudadano no podía sacar del banco más de 250 pesos o dólares a la semana ya sea de plazos fijos, cuentas corrientes o cajas de ahorros, pero terminó siendo una restricción total que se prolongó por casi un año cuando se anunció oficialmente el 2 de diciembre de 2002 la liberación de los depósitos retenidos.

 

Con sus declaraciones desató la locura y los ahorristas salieron a peregrinar de cajero en cajero vaciando todo el efectivo que quedaba. 

 

Hay que tener en cuenta que la cifra de la restricción de retiros de 250 dólares semanales significaban 1000 mensuales, lo cual era superior a los ingresos de la mayoría de la población (el salario mínimo en el 2000 era de 200 pesos).

 

El Presidente Fernando De la Rúa intentó calmar las aguas diciendo que "aquí no hay devaluación. Se mantiene la paridad peso-dólar, se ha derrotado a la especulación y se respeta la propiedad de los depósitos. Estamos ganando la batalla", pero no sirvió de mucho.

 

Los saqueos comenzaron a multiplicarse en todo Buenos Aires. De la Rúa declaró el Estado de Sitio en todo el territorio nacional, aunque tampoco tuvo mucho efecto; esa noche, miles de argentinos marcharon y protagonizaron el famoso "cacelorazo", donde se reclamaba que devuelvan la plata y la renuncia de los gobernantes.

 

Durante 10 horas seguidas, en plaza de mayo se enfrentaron los argentinos contra los policías, lo que resultó en una sangrienta jornada para el país. Las corridas y represiones policiales dejaron un saldo de 30 muertos y 300 heridos aproximadamente. 

 

A las 4 de la tarde de ese mismo día, Fernando de la Rúa llamó a la unidad de la dirigencia política para salvar la crisis, aunque tampoco tuvo éxito aquí; Humberto Roggero, el entonces jefe de los peronistas en diputados, se negó a prestar hombres al gobierno. Después de sus declaraciones, el presidente redactó su renuncia con papel y tinta y, cercano a las 20 horas, se retiró de la Casa Rosada.

 

Luego de 2 presidentes más (serían 5 en el transcurso de un mes) Eduardo Duhalde asumió como presidente y pronunció la famosa frase: "El que depositó dólares, recibirá dólares" aunque a la semana ya se arrepintió, porque se dio cuenta de que no era viable.

 

Pese a todo, las drásticas medidas tomadas tras el fin del 'corralito' afectaron a los fondos de unos 70.000 ahorristas que emprendieron acciones judiciales.

 

Para ver un video ilustrativo de lo que sucedió aquel diciembre de 2001, ingresar al siguiente link.