Dólar, inflación y tasas: el nuevo esquema cambiario que empieza a jugar en 2026

Desde este viernes entra en vigencia el sistema que actualiza los límites del dólar según la suba de precios. El Gobierno busca ganar margen para acumular reservas, sostener la desinflación y evitar tensiones innecesarias en el mercado.

Por Eric Nesich

Periodista especializado en Economía y Finanzas

Hace 1 hora

A partir de este viernes 2 de enero comienza a funcionar el nuevo esquema de bandas cambiarias que se ajustan por inflación. Con esta modificación, el equipo económico apunta a ampliar el techo del régimen para que la compra de dólares no empuje al tipo de cambio hasta el límite superior y obligue al Banco Central a vender divisas, algo que va a contramano del objetivo oficial de fortalecer reservas.

 

La lógica detrás del cambio es reducir la probabilidad de sobresaltos y darle mayor previsibilidad al régimen cambiario. La nueva banda, mejor calibrada y alineada con la evolución de los precios, busca que las compras de dólares sean compatibles con la demanda de pesos, evitando reacciones defensivas ante ruidos financieros o políticos.

 

El nuevo esquema también intenta corregir uno de los principales problemas del sistema anterior: el atraso real del techo de la banda. Con el viejo ajuste fijo mensual, la inflación le ganaba sistemáticamente y el margen se achicaba. Ahora, al moverse al ritmo de los precios, el límite superior deja de perder terreno, aunque no recupera lo ya cedido en términos reales.

 

De todos modos, el arranque de enero llega con presión sobre el dólar. En las últimas ruedas se aceleró la demanda de divisas y se registraron caídas significativas en las reservas brutas, con fuertes intervenciones oficiales. El comportamiento del mercado en este primer tramo del año será clave para definir si el Banco Central logra pasar de vendedor a comprador neto de dólares.

El escenario también está atravesado por la inflación, que sigue siendo el principal ancla de la estrategia económica. La señal oficial es que la expansión monetaria será acotada y consistente con lo que demande la actividad, para sostener el proceso de desinflación. Sin embargo, con la inflación todavía moviéndose en torno al 2% mensual y con aumentos pendientes en tarifas y combustibles, el camino hacia registros más bajos aparece cuesta arriba.

 

Las estimaciones privadas advierten que diciembre cerró con una suba de precios elevada y que enero no muestra, por ahora, razones claras para un descenso marcado. En un esquema cambiario que se ajusta por inflación pasada, cualquier aceleración del IPC puede reavivar expectativas devaluatorias y poner a prueba la consistencia del plan.

 

Para 2026, el desafío de fondo será sostener un delicado equilibrio entre orden fiscal, desaceleración inflacionaria y estabilidad cambiaria. El Gobierno ya anunció medidas que implican una reducción permanente de recursos, que deberá compensar con recortes en subsidios y ajustes impositivos. Esa combinación, si se traslada a precios, podría sumar presión en el corto plazo.

 

En paralelo, el foco también está puesto en las tasas de interés. El aumento estacional de la demanda de pesos y la tensión en el mercado de liquidez llevaron a una fuerte suba de las cauciones, con picos muy elevados. La evolución de las tasas dependerá, en gran medida, de si se avanza o no con una flexibilización adicional de los encajes bancarios.

 

El propio Banco Central dejó en claro que continuará con la normalización del esquema de encajes, aunque mantendrá un sesgo monetario contractivo mientras la inflación local siga por encima de la internacional. En ese marco, las tasas en pesos deberían acompañar gradualmente la baja de la inflación, pero sin perder atractivo real, una condición clave para sostener la demanda de pesos y evitar nuevas presiones sobre el dólar.

 

Así, el debut del nuevo régimen cambiario abre una etapa de prueba para la política económica. El margen ganado con bandas ajustadas por inflación puede ayudar a reducir tensiones, pero su éxito dependerá de cómo convivan el frente cambiario, la inflación y las tasas en un año que se anticipa exigente.

 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?