El euro digital costará hasta EUR 6.000 millones a la banca europea en su implementación
El impacto económico del euro digital reflejó la magnitud de la transformación en pagos, comparable a la transición hacia banca móvil o tarjetas sin contacto.
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La introducción del euro digital implicará un costo significativo para el sistema financiero europeo. El Banco Central Europeo (BCE) estimó que los bancos de la Unión Europea deberán invertir entre EUR 4.000 millones y EUR 6.000 millones durante los próximos cuatro años para adaptar infraestructura tecnológica, sistemas y canales de distribución del nuevo medio de pago.
El cálculo, presentado por el responsable del proyecto en el BCE, Piero Cipollone, equivale aproximadamente al 3% del gasto anual en mantenimiento de sistemas informáticos del sector bancario. El desembolso cubrirá el desarrollo de aplicaciones, integración con cuentas bancarias y adaptación de redes de pago para operar con la moneda digital emitida por el banco central.
El euro digital será distribuido a los usuarios a través de los bancos, que seguirán siendo la interfaz principal con clientes y empresas. Las entidades ofrecerán billeteras y apps, mientras el BCE proveerá la infraestructura central del sistema. Este esquema público-privado buscó mantener el rol de la banca en los pagos, frente al avance de fintech y grandes tecnológicas.
El proyecto persiguió además objetivos estratégicos: modernizar el dinero público, unificar el fragmentado mercado europeo de pagos y reducir la dependencia de redes extranjeras como Visa o Mastercard. Para lograrlo, el BCE diseñó un modelo de comisiones en el que no cobrará por el uso de su red, permitiendo que bancos y comercios se repartan los ingresos de transacción.
Aunque la implementación tendrá costos iniciales elevados, el BCE sostuvo que los bancos podrán recuperarlos. Las entidades cobrarán comisiones a los comercios por aceptar pagos en euro digital, aunque esas tarifas estarán por debajo de las de tarjetas internacionales, lo que también implicará ahorro para los negocios.
El cronograma prevé pruebas piloto con bancos seleccionados antes del lanzamiento oficial previsto para 2029, sujeto a la aprobación de la legislación europea. La autoridad monetaria estimó que su propio gasto de desarrollo rondará EUR 1.300 millones, con costos operativos cercanos a EUR 300 millones anuales.
El impacto económico del euro digital reflejó la magnitud de la transformación en pagos, comparable a la transición hacia banca móvil o tarjetas sin contacto. Para el BCE, la inversión era necesaria para asegurar soberanía monetaria y competitividad frente a gigantes tecnológicos globales.
