OpenAI avanzó en una megarronda de USD 100.000 millones que la acercó a una valuación récord
El desarrollador de ChatGPT buscó recursos para construir centros de datos, adquirir chips avanzados y entrenar modelos cada vez más complejos
Por Gonzalo Andrés Castillo
Redactor especialista en finanzas y mercado de capitales
La empresa de inteligencia artificial OpenAI avanzó en la fase final de una ronda de financiamiento que podría superar los USD 100.000 millones, una de las mayores captaciones privadas de la historia tecnológica. La operación impulsó la valuación de la compañía por encima de USD 850.000 millones, consolidándola como la startup más valiosa del mundo.
La ronda reunió a gigantes tecnológicos y financieros como Amazon, SoftBank, Nvidia y Microsoft, que negociaron compromisos de inversión en el tramo inicial del acuerdo. Solo esa primera etapa podría acercarse al objetivo total si los aportes se concretan en los rangos discutidos.
El objetivo central del financiamiento fue sostener la expansión masiva de infraestructura de IA. El desarrollador de ChatGPT buscó recursos para construir centros de datos, adquirir chips avanzados y entrenar modelos cada vez más complejos, en un contexto de costos crecientes y competencia acelerada en el sector.
La magnitud del plan reflejó el cambio de escala de la industria: entrenar modelos de frontera requiere inversiones de decenas de miles de millones en hardware y energía, lo que llevó a OpenAI a diseñar un esquema de capital en varias fases, con una primera dominada por socios estratégicos y otra posterior abierta a fondos soberanos y capital institucional.
La nueva inyección de capital elevó de forma significativa la valuación implícita de la compañía. Antes de la ronda, el valor pre-money rondaba los USD 730.000 millones; con el ingreso de fondos, el valor total superó los USD 850.000 millones, según estimaciones de mercado.
El financiamiento también respondió a la presión financiera del negocio: la empresa proyectó pérdidas hasta al menos 2029 debido al gasto en infraestructura y desarrollo, mientras planeó una eventual salida a bolsa hacia fines de 2026 para ampliar el acceso a capital.
El avance de la ronda confirmó el apetito global por la IA generativa, pese a las dudas sobre rentabilidad a corto plazo. La operación posicionó a OpenAI como actor central en la carrera tecnológica, respaldado por los mayores proveedores de computación y capital del mundo.
